Nací en el año 1978, en el ceno de una familia de clase media alta. A pesar de que mis padres no planearon mi nacimiento, me recibieron con mucha felicidad.
Salieron durante 2 años y, unos meses antes de que yo naciera, decidieron casarse. Yo nunca lo consideré algo necesario y por eso nunca lo hice.
Desde el momento en que nací, la obstetra y mi papá, notaron que mi cabeza era un poquito más grande que lo normal. Predijeron, y no se equivocaron, que sería muy inteligente.
Pobres mis padres, mis primeras noches fueron una tortura para ellos, no podían dormir. Yo vivía de noche, lloraba mucho y dormía de día.
Por suerte mi madre dejó de trabajar como cajera y podía dedicarme todo el tiempo necesario para criarme. A mí me hubiese gustado poder hacer lo mismo, pero nunca pude tener hijos por mi trabajo tan demandante.
Mi padre sí trabajaba y ganaba muy bien como vendedor, pero también dedicó parte de su tiempo para jugar conmigo. Mis primeros años fueron los que más me dedicó su atención. Una lástima que eso fue disminuyendo. De todos modos no lo culpo, su padre hizo lo mismo, y esas costumbres suelen heredarse. Como ya dije, la infancia marca tus acciones toda la vida.
No sólo fui su primer hijo, sino que fui el primer nieto de mis abuelos paternos. Un mes después nacería mi primo, pero con mi abuela siempre hubo un trato especial. No quiero decir que fui su preferido, pero sí con el que pasó más tiempo, al que le brindó más atención y le dio más regalos. ¡Qué manera de mimarme toda la vida!, siempre desobedeciendo a mi mamá.
Vivíamos en una zona linda, aunque el departamento no era del todo grande. A pesar de no vivir muchos años ahí, me acuerdo bastante bien de la ubicación de cada ambiente.
Comía un montón y muy variado, era bastante gordito. ¡Qué manera de cambiar después!, es de no creer.
Parece mentira pero todavía recuerdo mi cuna, no me imagino ahora durmiendo en una, pero tengo imágenes de cómo me sentía en ella.
A fin de año pasé mis primeras vacaciones en el departamento de mi abuela, ubicado en Aguas de Oro. Le tenía miedo al mar y siempre me dio frío. Sin embargo siempre me gustó el mar en sí. Más de grande pensé en ser capitán o licenciado en oceanografía.
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