domingo, 25 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 30

De a poco la situación económica empezó a perjudicar a mi viejo. Muchos de sus clientes y proveedores quebraban, y sus mercaderías no podían competir con la de los grandes mayoristas. De hecho muchas jugueterías, las grandes porque las pequeñas también se fundían, empezaron a comprar directamente de fábrica.
Ante esto mi viejo podía invertir cada vez menos y le costaba más pagarles a los prestamistas. No encontraba la solución, buscar un trabajo digno era tan difícil como emprender algo. Los trabajos se estaban precarizando y tercerizando, y las pequeñas empresas estaban desapareciendo.
Llegó un momento en el que a mi padre no le alcanzaba para pagarles  a los prestamistas, que no tenían compasión por lo que estaba sucediendo, e intentó pedirles más tiempo. Ellos se negaron y le dijeron que si no podía pagar con dinero en efectivo que venda sus bienes personales.
Al principio mi padre vendió algunas cosas de la casa, pero al poco tiempo ya no tenía qué más vender además de la casa. Los prestamistas le dijeron que venda la casa pero mi padre les rogó que le pidieran cualquier cosa menos eso.
Finalmente accedieron, pero le exigieron que trabaje para ellos 8 hs, además de las 8 hs que le dedicaba a la empresa. Por esta razón mi padre vivió la peor época de su vida. Vivía cansado, estresado y desilusionado de la vida.
Los primeros trabajos los hizo sin el menor problema ya que eran tareas simples como llevar dinero o paquetes. El problema surgió cuando se empezó a hacer preguntas y fue testigo de cosas raras.
De esta manera se dio cuenta de que sus actuales jefes formaban parte de una mafia de narcos. Lo que él estaba haciendo era meterse en este mundo arriesgándose a ir preso y arruinándoles la vida a ciertas personas.
Por este motivo habló con sus jefes y les dijo que no quería hacer más cosas ilegales y hasta intentó amenazarlos con ir a la policía si no lo dejaban en paz. Ellos accedieron… o eso le hicieron creer.
Al día siguiente irrumpieron en mi casa, mi madre me dijo que me esconda en un armario y que llame a la policía. Me puse muy nervioso y me paralicé. Llamé a la policía pero no pude hablar con ellos porque no me salía la voz.
Fui testigo de cómo mataban a toda mi familia frente a mis ojos. No les importó los ruegos de mi padre, los llantos de mi madre y la cara de sufrimiento de mi hermano.

sábado, 24 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 29

A los prestamistas les devuelve sin problemas e incluso le consiguen proveedores más baratos para ayudarlo a empezar. Estas personas trabajaban de forma ilegal, pero era (y sigue siendo) la única forma de empezar debido a la alta presión tributaria que perjudica a las PYMES.
Con respecto a mi vida empecé el último año de secundaria. Fue quizás el año más fácil debido a que los profesores eran consientes de que a esa edad lo único que querés es disfrutar. Nos tomaban las pruebas en forma de trabajos prácticos y/o en grupos.
Fue la época en la que más salí con diferentes grupos de amigos. El principal era el de los chicos con los que entrenaba, donde había incluso conocido a una chica de la que me enamoré y con la que me puse de novio.
Nunca tuve peleas serias con esa chica, las únicas discusiones eran consecuencia de sus celos. A parte de eso teníamos una linda relación en la que sabíamos adaptarnos el uno al otro.
Llegué a sentir que no me separaría nunca de ella, pero de todas formas había algo en ella que nunca me terminaría de cerrar y convencer como pareja.
Paralelamente salía con los chicos del colegio, que ya no eran mis amigos pero nos divertíamos juntos igual. Nuestras salidas consistían en salir a bailar la mayoría de las veces.
Estas salidas, que tuvieron su cúspide durante el viaje de egresados, casi me convirtieron en alcohólico y terminaron de arruinarme el estómago, que estaba mal por comer de manera incorrecta.
Por suerte un día recapacité y empecé a comer mejor y a tomar muy esporádicamente. Esto hizo feliz a mi novia, que siempre me lo pedía y se preocupaba por mí.
Del grupo del gimnasio empecé a llevarme más con otro, dejando un poco de lado a Timo, que cada vez tenía actitudes que no me convencían.
Este otro amigo era más inteligente y tenía esa cuota de rebeldía que el otro había perdido. Además esta rebeldía era un poco más inteligente que la rebeldía del otro, y se asemejaba más con la rebeldía que yo estaba adoptando.
Para finales de año me di cuenta de que nuevamente había terminado una etapa escolar sin consolidar amistades verdaderas. Lo que sí puedo rescatar es que, aunque no fui el mejor promedio, terminé el secundario sin llevarme ninguna materia.

viernes, 23 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 28

Dejé para el final el tema más importante. La que cambiaría mi vida para siempre.
Anteriormente hice mención del trabajo de mi padre, con el que estaba contento porque ganaba muy bien. Por circunstancias de la vida los negocios no duran para siempre, sobre todo si se trata de épocas de crisis. Su jefe cerró la empresa y mi padre tuvo que buscar otro lugar a donde llevar sus clientes.
Después de una corta búsqueda encontró otro lugar. Si bien al comienzo ganaba igual de bien que en el otro lugar, el jefe era muy malhumorado y trataba mal a mi papá y a todos sus empleados. Mi viejo empezó a estresarse en su trabajo a causa de esto.
Para colmo eso no era lo único malo, tampoco lo dejaba atraer nuevos clientes, por lo que una vez que estos dejaban el negocio por fallecimiento, jubilación, o crisis; mi viejo ganaba menos. Sumado a que tampoco lo dejaba vender en las épocas de mayores ventas, por lo que sus ganancias estaban bastante limitadas.
Pero lo peor pasó un día en el que mi viejo se cansó, le dijo todo lo que pensaba y el jefe le respondió que si quería que se fuera, ya mucho no lo necesitaba.
Mi viejo, que siempre había apuntado a ser independiente al igual que toda mi familia, vio en todo esto el impulso definitivo para emprender su negocio propio. Pero había un problema, que es el mismo que condiciona a todas las personas en este sistema: dinero.
El banco no le iba a conceder un préstamo debido a que sus ingresos eran cada vez menores, y solo la mitad estaba en blanco. Era un contexto de crisis en el que el desempleo y la pobreza crecían cada vez más, y en el que los únicos beneficiados eran los ricos.
Desesperado y viendo que no encontraba una salida, toma una decisión difícil. Un amigo le recomienda un grupo de gente que presta dinero en efectivo sin importar la condición social y a tasas no tan altas como el banco.
Con este dinero logra empezar y aunque al principio le costó, consigue captar varios proveedores para comprar y clientes para vender, alquila un depósito y se hace publicidad.
Con gran ambición y la tacañería que lo caracterizaba, logra que el emprendimiento dé señales de éxito. De todas maneras no toca las ganancias y las reinvierte para hacer crecer su empresa.
Su idea era hacerla crecer hasta poder tener empleados, comprar propiedades y vivir de renta. Luego dejarnos todo eso como herencia a mi hermano y a mí.

jueves, 22 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 27

No sé cómo cambie tanto al poco tiempo, empecé a odiar a esa clase. Me hice racista, xenófobo y clasista. En parte esto fue una consecuencia de ser víctima de muchos robos, de que no me consideraban uno de ellos y a ser muy distinto físicamente. Pero supongo que la verdadera razón se debe a la gente con la que empecé a relacionarme.
A causa de los robos busqué un lugar para hacer un deporte de contacto y luego defensa personal. Allí conocí a mis últimos amigos reales, aprendí a defenderme y mejoré mi cuerpo. Por algún motivo a pesar de saber defenderme nunca estuve seguro de ello.
Salía todo el tiempo que podía con un chico, un año menor, que en poco tiempo se convertiría en mi mejor amigo. Además de él había otros pibes con bastante calle y de diferentes edades con los que salíamos frecuentemente.
El primer grupo se desintegró porque mi amigo, influenciado por la madre, decidió alejarse de ellos luego de que ambos quedáramos en el medio de una guerra entre narcos. Uno de nuestros amigos se había quedado con plata cuando trabajaba para ellos.
Con ellos yo me había convertido en una persona muy violenta. Salía armado a la calle y me vestía de manera que provocara a los “negros” para pelearnos. En sí mi madre siempre dijo que yo me dejo influenciar. Pero cuando crecí me di cuenta de que esto no es así. Yo no me copio de otros, busco personas que estén dispuestas a hacer conmigo lo que yo no quiero hacer solo.
Timo, mi amigo, cambió radicalmente ya que se volvió más cobarde y empezó a evitar a toda persona conflictiva. A su vez con cada persona con la que tenía un conflicto, terminaba su relación. Esto no me gustaba a mí ya que conocí a muchas personas gracias y junto a él, y luego me veía obligado a cortar mi relación con ellos.
Este año empecé a llevarme menos con los de inglés y solo me llevaba con uno del colegio. De todos modos no fui yo quien se distanció de los de inglés, sino que el grupo en sí se desintegro porque cada vez entraba más gente nueva y abandonaban los viejos.
Con mi amigo del colegio ocurría algo particular. Parecía que solo buscaba llevarse conmigo, pero más tarde entendería que en realidad lo hacía porque no tenía con quien más llevarse. Nadie lo soportaba por ser tan infantil.
Cada año íbamos de viaje de estudios (el año anterior no, a causa de una enfermedad). La división se unió mucho más hasta que un día hubo un conflicto que fortaleció a cada grupo por separado.

miércoles, 21 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 26

Casi estuve con chicas lindas, pero siempre pasaba algo que lo impedía. Podían ser chicas que habían admitido que yo les gustaba, pero algo siempre se interponía entre nosotros. Recuerdo haberme decepcionado mucho por esto.
Una vez me pasó que una comenzó a hablarme pero de la nada dejó de hacerlo. Con otra me pasó que el día que fui a verla me dijo que horas antes se había puesto de novia con otro. Con un par no coincidimos en horarios para salir. Con algunas había quedado en verme en algún lugar, pero nunca nos encontramos. O eran indecisas para arreglar una salida. Y así muchos otros ejemplos.
De todos modos lo que más me afectó sin duda alguna es gustar de amigas que tenían ya un novio. Parecía como si las buscara a propósito.
Me agarra melancolía mientras escribo esto, por lo que mejor cambiaré de tema. Como ya dije anteriormente uno de mis amores es la música. Gracias a mi padre, luego a mi primo y finalmente a conocidos (o a veces desconocidos) conocí música de todo tipo.
Me aburría escuchando un único estilo como hace la mayoría, y renegaba bastante de la música popular. Por este motivo pasaba mucho tiempo buscando por mi cuenta nuevas bandas para escuchar.
A su vez cada género conlleva un estilo y a veces una personalidad, actividades e ideología. Durante mi adolescencia fui tomando un poquito de cada una de ellas para formar mi propia personalidad. Varié tanto durante esta etapa que me contradije muchas veces. Bandas y estilos que amé al poco tiempo dejaban de interesarme.
Una estupidez que hice a esta edad fue a causa que estaba desconforme con mi clase social. Mis padres se habían convertido en miembros de clase media alta, pero yo me sentía poco rebelde perteneciendo a esta. Todo esto sumado a vivir en uno de los barrios más caros de la ciudad.
Por este motivo yo buscaba sentirme indigente. Para ello debía hacer cosas que ellos hacían como drogarme, pelear, robar, vivir en la calle, pedir, escuchar la música que escuchan ellos, hablar como ellos y lucir como ellos.
Pese a mis intentos a lo mucho llegué a vivir como alguien de clase media baja. Quizás mi intento más significativo por lograrlo fue dormir poco en mi casa. De cada 7 días dormía 2 en lo de un amigo y 1 en la calle.

martes, 20 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 25

A los 15 años de edad empecé a cambiar al menos un poquito mi manera de pensar. Como recordarán, antes mencioné que en un momento dejé de pensar por mí mismo para empezar a seguir a otros. Esto también se vio influenciado en mi ideología.
Mi secundario fue quizás el más militante de todos. Tenía un centro de estudiantes fuerte que se movilizaba, haciendo asambleas, petitorios, reuniéndose con autoridades, cortando calles o tomando el colegio, para que atiendan sus reclamos.
Yo, muy influenciado por mi familia de pensamiento cerrado y de derecha, estaba en contra de todas las propuestas y actividades del centro. En realidad de lo que estaba en contra era de que menores de edad vayan al colegio a militar en lugar de estudiar.
Por suerte a partir de este año me rebelé en cierta forma. Empecé a escuchar lo que decían los del centro y a defender algunas de sus medidas y reclamos. Esto me hizo chocar con mis padres, otros familiares y hasta amigos fuera del colegio, que hablaban en base a lo que los medios de comunicación decían: puras mentiras orientadas a intereses particulares.
De todas formas siento que desperdicié mi adolescencia, podría haber participado activamente en el centro y así educarme de otra manera: aprendiendo a pensar y a defender lo que pienso.
Yo creo que en parte no me uní a ninguna de las agrupaciones debido a que todas las agrupaciones tenían un partido político atrás que los respaldaba. A mí no me convencía, y no me convence, ninguno. Si hay algo que quiero es una ideología nueva, que busque libertad, justicia y vida digna para todos.
Cambiando un poco de tema este año fui por primera vez a bailar y di mi primer beso. Fue en un boliche para menores y fui con 2 amigos más grandes.
Allí las chicas me miraban mucho, lo que me levantó la autoestima. De alguna forma me animé a acercarme a algunas, entre ellas a una amiga, ni fea ni linda, de mis amigos. Ella les había dicho que les parecía lindo, por lo que me animé a hablarle y le di un beso muy malo y breve.
Fui algunas veces más a bailar, pero solo estuve con chicas que ya conocía y que sabía que gustaban de mí. Intenté con desconocidas pero nunca quisieron. Todas las chicas con las que estuve eran normales tirando a feas. Creo que esto se debió a que siempre notaron mi actitud vergonzosa y de inseguridad en el momento en el que me acercaba a ellas. 

lunes, 19 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 24

Recuerdo que mi mejor amigo seguía mucho las modas. En ese entonces se usaban mucho los colores, el pelo largo, las nuevas tecnologías y se escuchaba música electrónica. Él intentó pertenecer pero no lo logró. Yo por el contrario, sin quererlo, fui etiquetado como miembro de esa moda debido a mi pelo y a que me salía bien el baile característico, que había intentado una vez en joda copiando a mi amigo en una fiesta.
Los de inglés mismo me llamaban con apodos haciendo alusión a esa tribu urbana. Ese grupo era bastante odiado por los no miembros, sin embargo a mi me aceptaban porque en el fondo sabían que no pertenecía. Yo negaba todo el tiempo ser uno de ellos, pero en un momento me terminó gustando la moda. Lástima que para ese entonces ya había terminado.
Por hablar un poquito más de los de inglés me acordé de ciertas cosas sobre ellos. La bajita fue este año mi mejor amiga. Era muy divertida, aunque se hacía la linda y era fea. De hecho al poco tiempo me di cuenta que gustaba de mí. Yo hice como que no me daba cuenta. De a poco le dejé de hablar y arruiné así nuestra amistad.
Otra de las chicas, la blanquita, era anoréxica, bulímica, lesbiana, drogadicta, ciclotímica, se auto flagelaba y tenía mala junta. Demasiados problemas para una sola persona. Por suerte al tiempo pudo ir superándolos, en parte, y tener una vida más normal.
Dentro de las amigas que conocí, una iba a inglés con nosotros. En sí era como ella pero más leve. Se drogaba, no le gustaba su cuerpo, se auto flagelaba y tenía mala junta. Al igual que la otra era muy graciosa y media loca. Además bailaba muy bien.
También empezó un chico alto, muy buena onda y que escuchaba buena música. Le gustaba una de inglés, de clase media baja. A mí me parecía linda e incluso fantaseé con ella. ¡Va! ¿Con quién no?
Recuerdo que desde los 12 años más o menos ya estaba casi decidido en que iba a ser contador como mi tío y mi tía. Para mí ambos eran ejemplos a seguir, ya que ganaban más dinero que mis padres.
Esto sumado a que todos me comparaban con mi tío por ser bueno con el estudio y que iba a un secundario comercial. Yo no sabía ni qué hacían, pero sabía que sería contador. Yo creo que los padres no deberían tener tanta influencia en la decisión de los hijos sobre qué carrera seguir y a qué dedicarse.
Por suerte de grande elegiría por mi cuenta, investigando bien.

domingo, 18 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 23

En segundo año entró a la división otro inteligente como yo. Al principio nadie lo soportaba mucho porque era demasiado creído y peleador. De hecho lo siguió siendo siempre, pero fue integrado igual, hasta más que yo.
Desde ese momento me di cuenta que el estudioso tenía una relación de conveniencia conmigo. Yo creía que me quería como un amigo y que por eso me prestaba cosas cuando las necesitaba, me decía de salir, etc. Pero cuando se dio cuenta de que el nuevo era inteligente como yo, solo que apuntaba a más nota, empezó a juntarse más con él y ya no me prestaba las cosas del colegio ni me decía de salir.
Por estos motivos empecé a juntarme más con uno de los religiosos que nombré antes, que había dejado de juntarse conmigo por lo que otros religiosos decían de mí. En poco tiempo se convirtió en mi mejor amigo. Él era divertido, creído, amante de las nuevas tecnologías, se las arreglaba para safar en el colegio. Yo lo sentía como un amigo, a pesar de ser testigo de su mal trato a otros.
En un momento del año viajamos a otra provincia como viaje de estudios. Yo para ese entonces quería llevarme más con las chicas y había 2 grupos entre los que elegir. En realidad eran 3, pero uno era de 2 antisociales. Entre los 2 grupos a elegir me quedé con el de las chicas más lindas y creídas. Años después me parecerían más lindas las del otro grupo.
En el viaje en micro nos dividieron en grupos, cada uno debería optar por los compañeros con quienes viajar. En vez de elegir a los que más me llevaba, elegí al micro de las chicas lindas. Mi mejor amigo me lo reprochó todo el viaje, aunque finalmente en la habitación estuve con ellos.
No conseguí lo que deseaba e incluso me vino peor. En el grupo al que intentaba integrarme no les interesaba como amigo y el grupo que estaba dejando de lado empezó a juntarse más con mis amigos.
Esto también le pasó a otro religioso que era mi segundo mejor amigo. En las fiestas de cumpleaños, la mitad invitaba a solo los de su grupo. Nosotros 2 éramos los que menos fiestas teníamos debido a que no se sabía bien de qué grupo éramos.
Como dije antes mis 2 mejores amigos de ahí en adelante fueron los 2 religiosos, pese a que más tarde les tendría ciertos resentimientos. De todas formas a ellos, hasta cierto momento, les tuve un respeto especial por ser mis amigos y buscarle diferencias con el resto.

sábado, 17 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 22

Desde que empecé el colegio noté que había una materia que me costaba más que las demás. Esta era idioma extranjero. Mientras casi todos habían ido a un colegio con buen nivel y/o fueron a aprender en forma particular, yo había tenido a una profesora que al principio enseñaba bien, pero que con el correr de los años no la dejamos enseñar.
Por esta razón mi abuelo comenzó a ayudarme. Él sabía muchos idiomas, gracias a tener una madre (su padre murió en un terremoto) inmigrante que hablaba en otro idioma y años más tarde gracias a volverse radiotelegrafista en barcos.
Años anteriores ya me había intentado enseñar el idioma de su madre y el idioma del colegio, pero yo no aprendí. Mi padre por su parte intentó enseñarme otro idioma, que por alguna razón aprendió gracias a enamorarse de ese pueblo e ir a clases particulares. Tampoco aprendí nada.
Si bien las intenciones de mi abuelo fueron buenas, él no sabía nada de gramática ni de cómo enseñar y eso es lo que me iban a evaluar. Por esta razón, a mitad de año, mi madre decidió mandarme a aprender en forma particular. Años más tarde a mi hermano le pasaría exactamente lo mismo que a mí. La única diferencia fue que el tuvo un desempeño mediocre y yo uno excelente.
El día que fui a hacer la prueba de nivelación me dijeron que estaba entre el nivel 1 y el 2, por lo que me dieron a elegir. Decidí empezar por el primer nivel.
Desde el primer día de clases noté que era más inteligente que los demás y rendí el examen con solo una clase, siendo la mejor nota. Nuevamente me preguntaron si quería subir de nivel pero me negué.
Mis compañeros me recibieron muy bien desde el primer día. De hecho me esforcé porque así fuese. Había de todo un poco, pero sólo nombraré a los que más me interesan: una bajita y morochita que escuchaba muy buena música del exterior, una gordita y blanquita con múltiples problemas, y una muy normal físicamente y excelente persona.
Principalmente ellas 3 ocuparían el lugar vacío que habían dejado parte de mis compañeros a partir de mitad de año. Ir a inglés era lo que más me gustaba sólo por ellas. De los de mi colegio con el que más me llevé, durante la segunda mitad del año, fue con el más estudioso (pero yo tenía mejores notas). Vivía en una casa linda, cantaba y tocaba el piano, escuchaba música que a mí me gusta y tenía una mesa para jugar pun y pan. 

viernes, 16 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 21

La gente con la que empecé a relacionarme, al entrar al secundario, era bastante distinta a la que estaba acostumbrado. Eran más inteligentes, de mejor clase social (en parte yo me sentía menos por esta razón) y sentía que con ellos podría hablar de más temas que con los de mi primario que eran muy básicos.
Sentía que ellos habían sido como yo en sus primarios. Desde el primer día me sentí integrado. Si bien no recordé todos los nombres, me inserté simultáneamente en 2 grupos.
Era más parte de uno de los grupos que del otro, pero hablaba con ambos y me sentaba en clase entre ellos. El único problema surgía a veces cuando había que elegir grupos de trabajo y el número a elegir me perjudicaba, ya que cada uno era más parte de su grupo que yo.
Entre mis compañeros había de todo: personas con otra religión, de otras razas, de diferentes posiciones sociales, etc. Lo único que nos aunaba era nuestra inteligencia por arriba de la media.
Realmente me sentí muy cómodo con ellos hasta que llegó un día en el que nos fuimos de convivencia por una semana. En teoría esto era para reforzarnos como grupo, pero a mí me perjudicó. El problema era que a mí me gustan los grupos chiquitos de amigos de verdad y esta experiencia hizo que los grupos se hicieran más grandes y yo tenga menos importancia en él.
Yo seguí inconscientemente intentando llevarme con pocos y esto no me ayudó con la socialización. Mientras los demás se afianzaban en los más grandes yo intentaba conservar los viejos.
Y empecé a tener ciertos problemas también con personas de otra religión. Siempre tuve la duda de si son o no criados como malas personas. Mi madre me advirtió que sólo se llevaban entre ellos pero yo no hice caso, de hecho intentaría llevarme justamente con ellos.
Mi primer problema fue con uno que por alguna razón me trataba mal, pero para otros era re buenito. Luego con otro que yo quise que sea mi mejor amigo al principio, pero se peleó conmigo quién sabe por qué, luego de la convivencia. Yo me enteraría de esto gracias a otro de esa religión que al año siguiente se hizo mi mejor amigo, pero que este año se dejó de juntar conmigo por lo que el otro decía de mí. Yo ni siquiera había notado el distanciamiento.
Quizás por eso fue que la segunda mitad del año tuve menos salidas que al comienzo, y en su momento no entendí el por qué.
Este primer año no intenté llevarme con ninguna chica, aunque miré a varias. Era una división de chicas muy lindas.

jueves, 15 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 20

Allá conocí pibes muy buenos, pero no pudo seguir la relación por culpa de no tener la tecnología suficiente. Esto mismo también me había limitado con los del curso de ingreso y en su momento con los del primario.
Por alguna u otra razón mi amigo sí pudo relacionarse más con chicas. Esto mismo me pasó en todos los ámbitos que frecuenté ya sea el primario o el secundario.
De todas formas yo tuve mi chance de estar con algunas pero no lo hice por vergüenza. Luego tuve que mentir que estuve con varias para no quedar mal.
Entre las personas que me llevé allá puedo mencionar a uno que jugaba a un juego en forma perfecta; a un pibe muy bueno y valiente; a uno muy sexópata; a uno muy fuerte; a uno que fue a mi colegio, se fue por repetir, y que era muy violento (de hecho se peleó con el valiente) y pertenecería a la banda barrial que nombré antes; y a algunas chicas lindas, entre ellas una con ojos celestes de la que me “enamoré”.
Dentro de los que ya conocía se destacan: mi amigo que vivía en mi edificio; y la chica, que luego me gustaría, de la que se corrió un rumor de que estuvimos juntos.
En este viaje me enamoré de salir a bailar, ya que fue ahí donde por primera vez una chica vino a buscarme para tener un encuentro íntimo. Esto me venía perfecto ya que nunca me había animado a ser yo el que dé el primer paso. Si bien no estuve con ella, por vergüenza, su acción me subió mucho la autoestima.
Cuando volvimos, ambos contingentes comentamos nuestros viajes. Muchos no habían podido ir por falta de dinero y otros, como 2 de plata, por no decidir con cuál de los 2 grupos ir.
Yo estaba triste y contento por terminar el primario. Sabía que los extrañaría pero quería una segunda oportunidad de conocer gente nueva, porque con ellos no había conseguido terminar con ninguna relación verdadera.
El último día de clases casi lloro, pero no. Creo que este fue el último año en el que lloré por todo y tuve una racha de 4 años sin llorar. Quería dejar de ser tan maricón, me sentía poco hombre e infantil.
Luego del acto de fin de año, salí con uno de los que tenía plata a un shopping, que sería el que más visité durante mi adolescencia.
Luego de eso no volvería a tener una salida con ninguno hasta 3 años después con Bob. De todas maneras vi y hablé con algunos.

miércoles, 14 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 19

El último año de mi secundaria me llevé más que nada con un chico de buena posición social, que venía de un colegio privado con buenas calificaciones y que había sido expulsado por hacer cosas prohibidas en el colegio. Solía pelearse mucho, de hecho yo participé en pocas peleas pero los demás en muchas.
Y por el lado de las chicas, intenté llevarme con varias pero no pude. Tuve cortas relaciones gracias a sentarme junto a ellas en algunas ocasiones, pero al cambiarnos de banco éstas terminaban. Recuerdo a una oriunda de una isla, a otra bajita y morochita, a una morochita con lindo cuerpo y a una hija de verdulera.
De todos modos a la que más recuerdo es a Lina, una chica que quizás me gustó desde que la conocí pero nunca me di cuenta. Ella lo más probable es que si haya gustado de mí por comentarios que me llegaron. Años más tarde me gustaría por hacerse más bonita, pero ya en el secundario.
Algo que voy a recordar siempre es cómo me robaron la bandera al principio. Me llegaron rumores de que hubo sobornos para poner a otra como abanderada (casualmente hija de la jefa de la cooperadora del colegio). Finalmente a mitad de año me nombraron abanderado sin esforzarme y hasta copiándome siempre que podía.
Paralelamente estaba cursando el curso de ingreso para entrar al mejor secundario del  país. Todos iban a institutos para prepararse, pero yo estaba seguro de que no los necesitaba. Después de un esfuerzo moderado lo conseguí y entré con 70 puntos de sobra.
Por desgracia, a pesar de que lo intenté, tampoco conseguí una relación verdadera con nadie del curso de ingreso luego de finalizarlo. En parte la razón principal es que con el que más me llevé (recordemos que yo me centro en uno) es con un extranjero que no entró.
Volviendo al primario, teníamos que decidir a dónde irnos de viaje de egresados. Por votación había salido una zona de montañas llamada Baco. Mi padre no me dejaba ir tan lejos pero nunca me lo dijo, sino que mandó a decírmelo a través de mi vieja.
La nueva opción propuesta por padres que no dejaban a sus hijos o que no tenían la plata para pagar eso, era una ciudad costera, Santos. Hubo una gran pelea entre padres por ello y nos fuimos separados. La pelea principal era entre la madre de la chica que me robó la bandera y la mía.
Finalmente nos fuimos separados y ambos la pasamos bien. Yo sólo fui con un chico, el resto eran mujeres.

martes, 13 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 18

Solía jugar con mi primo en la casa de mis abuelas. Como él era más grande, yo siempre lo imitaba y así maduraba un poco. De todos modos no era mucha la diferencia porque él era medio inmaduro y yo más maduro, en lo que respecta a la edad.
Mi otro primo, Mar, seguía siendo mi preferido junto con el anteriormente nombrado, Pedro; pero a partir de este año empezó el declive de nuestra relación y el alza en mi relación con Pedro.
Cada verano mi primo tenía alguna novedad en la que empezaría a girar alrededor mi vida. Los primeros años eran ciertos juguetes, otros las historietas, luego el futbol, la música, las mujeres, las drogas, etc. Gracias a él fumé por primera vez y empecé a tomar alcohol más seguido. Paralelamente fue mi máximo incentivo para probar, o tener la intención de hacerlo, ciertas drogas.
De todas formas, de más grande, llegó el momento en el que dejó de ser mi ídolo y empezamos a estar a la par. De hecho llegué a sentirme mejor que él, pero seguíamos teniendo la misma relación.
El problema con mi otro primo es que se volvió cada vez más estudioso y obediente de una madre que no quiso a mi familia nunca. Irónicamente uno de los veranos que pasé con ella, la tenía como mi tía preferida. Más tarde entendería como es en realidad.
Al ir creciendo noté que ya no teníamos los mismos gustos, que yo había cambiado por copiar a mi primo y a la sociedad en general. Él prefería hablar de estudio y jugar a juegos electrónicos. Yo pasé a odiarlos por ser malo, debido a no jugar con otros por vergüenza y por no tener los juegos en mi casa.
Más de grande él empezó a ser más normal, en lo que respecta a tener los mismos intereses que la mayoría de la gente de nuestra edad, pero nuestra relación ya estaba demasiado desgastada y nuestras personalidades nos jugaban en contra.
Cambiando un poco de tema, en lo que respecta a relaciones en el colegio, me empecé a llevar más con uno que había repetido y con el que jugábamos juntos en la plaza a la pelota. Luego con otro de un país limítrofe que no era muy bueno conmigo.
Un poco más tarde me llevaría con otros que serían más importantes. Entre ellos podemos nombrar a uno que era buena persona pero que terminó robando, vendiendo droga y formando parte de una banda barrial con la que tuve problemas más adelante.
Otro era un pibe muy buena onda, aunque categorizado falsamente como pobre, con el que me gustaba hablar de ocupaciones futuras, chicas y chicles.

lunes, 12 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 17

En cuanto a chicas tampoco hubo nada fijo, pero me parecía linda casi cualquiera que me hablara o tuviera buenas críticas.
Los once años marcaron un cambio en mi rumbo. Dejé de mostrarme tal cual era para ser aceptado por la sociedad y mis compañeros en particular.                          
Para ello dejé de mostrarme como alguien extrovertido con mucha personalidad, y empecé a imitar y seguir a otros más populares.
Algunos de estos populares eran pibes que habían repetido y que yo empecé a idolatrar. Obviamente no eran buenos ejemplos por lo que mi madre no los quería.
Formé parte del grupo más desobediente, formado por tres integrantes más. Yo seguía teniendo un promedio perfecto pero las profesoras vieron con recelo mi nueva junta y me amenazaron con ponerme mala nota de conducta y con no ponerme de abanderado. Inmediatamente me puse a llorar, algo que hacía cada vez que algo no me gustaba.
Empecé a dedicarle más tiempo a las actividades que les gustaban a ellos como jugar con juegos electrónicos y jugar al Pelota Pie en la plaza. De hecho mejoré bastante mi manera de jugar a lo segundo, pasando de ser el peor al tercero mejor. A lo otro, sin embargo, no aprendería a jugar bien debido a que mi madre no me dejaba ir todos los días como a ellos. De hecho recién este año me dejó volverme sólo a casa aunque viviera a 1 cuadra del colegio.
Mi madre me transmitió sus miedos por lo que recién de grande dejaría de ser tan miedoso. De todos modos siempre tendría parcialmente una cuota de temor por todo.
Mi padre por el contrario no era miedoso, pero si lo fue con nosotros. A pesar de mostrarse liberal frente a nosotros, a mi madre siempre le decía lo que no quería que hiciéramos y ella obedecía.
De hecho a su vez fue un poco egoísta con nosotros ya que nunca nos transmitió, como todo padre hace, sus conocimientos para desenvolvernos mejor en la vida. Siempre decía que lo mejor es no avivar giles.
Unas páginas atrás les conté que vacacioné en la casa playera de mi abuela paterna. Olvidé mencionar que vario años también pasé algunas semanas en el tranquilo y humilde barrio de mi abuela materna. Yo llegué a desear vivir allí, pero más tarde me daría cuenta que los lugares tranquilos no son lo mío. En Aguas de Oro llegué a pasar 2 meses, estando primero con mis padres, luego con mis tíos (que mucho no me quieren) y luego con mis abuelos.

domingo, 11 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 16

Cambiando un poquito de tema estaría bueno mencionar que era bastante habilidoso para el deporte. Mi preferido en los primeros años era el Pelota Mano, a diferencia del de la mayoría de mis compañeros que prefería el Pelota Pie.
Podía jugar en cualquier equipo y contra cualquiera de los de mi colegio, y siempre resultaba victorioso y convirtiendo todos los puntos que quería. Recuerdo que una vez mi profesora de educación física me desafió poniéndome con los más malos, y yo me enojé mucho. Finalmente ganamos y sonreímos juntos.
La razón por la que no me gustaba el Pelota Pie es porque a Bob no le gustaba. Esto sumado a que fui a jugar este deporte aparte a los 6 años y todos, incluso el profesor, se burlaban de mí por mi forma de jugar (era el más chico) y por mis ojos rasgados.
De todas formas ese año decidí volver a jugar, por un deseo de no volver a ser el peor en este deporte y porque Bob ya no era mi mejor amigo. Por este motivo volví a entrenar donde antes lo hacía. Por suerte era otro el profesor, pero seguía siendo el peor debido a mi timidez, causada por el trauma anteriormente nombrado con este juego.
Como dije antes, cambié de amistades y amores a partir de los 9 años. Bob dejó de ser mi mejor amigo y Luz la chica que tanto me gustaba.
Primero me hice mejor amigo de uno que le gustaba la geografía tanto como a mí. Su tío fue un militar asesinado por la guerrilla durante la última dictadura. Duró poco nuestra amistad porque luego comenzó a burlarse de mí. Más tarde me convertiría en su profesor particular de matemáticas.
Otra de mis amistades fue con un muy buen pibe, proveniente de un país limítrofe. Varias veces lo invité a casa a jugar y mi mamá lo re quería. Dejó el colegio al año.
Otro fue un pibe de baja posición social con el que jugaba al futbol en una plaza, que me llevaba mi abuelo.
Podemos agregar que me llevé mucho con 2 chicas, sólo por amistad, pero duró muy poco. Una era la que antes me admiraba.
Recuerdo detalles que antes olvidé mencionar, como que mi papá no me dejaba ir a dormir a la casa de otros ni traer amigos a dormir a casa. Esto perjudicó mi socialización ya que sólo una vez me dejó.
Además que tenía una mejor amiga que entrenaba artes marciales y que estuvo poco tiempo en mi aula porque repitió. Eran 2 los que entrenaban, pero yo les ganaba a ambos peleando.

sábado, 10 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 15

Cuando cumplí los diez años de edad, mi abuela me compró mi primera historieta. Era sobre un gato y me pasaba horas leyendo, por lo que cada libro que me compraba lo terminaba en poco tiempo. Mi padre siempre me decía que así no lo disfrutaba, pero yo prefería hacerlo así.
Tiempo más tarde empecé a leer otras también. Por ejemplo sobre un indígena, sobre un millonario, una nena, etc. En fin sobre todas las historietas que me compraban o conseguía leer en el diario o alguna parte.
No pasó mucho tiempo hasta que decidí hacer mis propias historietas. Nuevamente se las mostré a todos mis compañeros y, al igual que con las otras cosas, tuvieron mucho éxito.
Pero no estaba conforme con sólo esto, sino que quería aprender a dibujar bien. Mis dibujos eran un total desastre, uno de los problemas que siempre tuve es que soy muy desprolijo.
Es así como les pedí a mis papás que me manden a un lugar a aprender humor gráfico. Después de mucho buscar encontramos un buen lugar para que pudiera aprender. Mi profesor era un reconocido dibujante para un diario, entre otros medios.
Al poco tiempo le agarré la mano y mejoré mucho la calidad de mis dibujos. Previamente había aprendido a copiar otros dibujos bastante bien.
Si bien al comienzo me estaba divirtiendo mucho, yo necesito emociones nuevas todo el tiempo para seguir enganchado con algo. Primero aprendía lo básico y estaba fascinado, pero luego empezamos a ver diferentes entornos/paisajes y ahí de a poco comencé a aburrirme.
En mi casa cada vez le dedicaba menos tiempo a dibujar y terminé sintiendo que la tarea que me daban para casa era una obligación más, en vez de un hobbie. De hecho prefería otras cosas en su lugar.
Mis padres notaron esto y decidieron no mandarme más. Yo estaba de acuerdo, el problema es que el último mes que iba a ir volví a engancharme porque íbamos a diseñar nuestro propio personaje. Yo le puse mucho entusiasmo a esto ese mes y quise seguir, pero mis padres no me lo permitieron.
Pensé en volver algún día pero ese momento nunca llegó. Ahora mientras escribo lo deseo tanto. Es una manera increíble de expresarse, al igual que la escritura y la música, que siempre me transmitieron más que la pintura y la escultura por ejemplo.

viernes, 9 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 14

Al hacer la audición me recomendaron que vaya a un fonoaudiólogo por las dudas. Me enteré que tenía que hacer un tratamiento para no quedarme mudo. Hablaba muy alto debido a respirar mal, por culpa mi alergia respiratoria.
Además de éste tuve que hacer un tratamiento para tratar mi alergia, uno para mejorar mis problemas en la columna y otro para los pies. Pasé de ser un chico muy sano a descubrir muchos problemas en mi cuerpo. De todos modos luego de esto volví a ser muy sano hasta la adolescencia, donde empeoré nuevamente.
Sólo me queda nombrar una de las cosas que me interesó este año, la escritura. Comencé a escribir cuentos cortos de ficción y, como con todo, me fasciné y escribí varios muy seguido hasta que un día me aburrí. Escribía hasta en los recreos del colegio.
Una vez terminados se los mostraba a mis padres y compañeros, al igual que con mis canciones. Nuevamente tuvieron mucho éxito. Incluso varios de ellos me pedían que haga más y hasta tomaron la iniciativa de hacer algunos ellos mismos.
Ebóe ane choce ci si ontirisebe més ci lus dimés pur tudu lu ci yu esóe. Més terdi intindiróe ci ire purci gastebe di mó. Piru e sa bis gastebe di mó pur mo onjenou.
Además de cuentos inventaba idiomas. La chica que nombre, que se llamaba Jazmín, decidió inventar los suyos porque yo no le explicaba el mecanismo de los míos. Sólo recuerdo uno de los que inventé, porque es el más simple. Había que reemplazar cada vocal por su siguiente. A su vez las letras que suenan como otras desaparecen o pierden una de sus funciones. Por ejemplo la V deja de existir al sonar muy similar a la B.
Sé que en otros de los inventados lo que hacía era reemplazar ciertas letras por otras, dependiendo de la posición de la letra y de cómo me gustaba que sonaran las palabras. A veces simplemente a cada palabra le inventaba otra. El resultado en algunos era desastroso.
Incluso llegué a inventarle letras y maneras de escribir. Pero de eso no recuerdo cómo eran. Sé que escribí mi religión así.
Recién ahora se me dio por volver a escribir y gracias a que recordé que un amigo mío lo hacía. Realmente es algo hermoso ya que sirve para distraerte y olvidarte por un momento de los problemas de la vida, fortalece la imaginación y en mi caso la memoria. A su vez ayuda a tener las ideas claras cuando querés pensar propuestas para mejorar nuestra sociedad.

jueves, 8 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 13

A los 9 años empiezo a interesarme por cuatro cosas que me gustarían toda la vida: la geografía, la matemática, la música y la escritura.
Mi amor por la geografía se debe a libros con mapas con los que pasé largas horas. Me aprendía los nombres de los países, ciudades, ríos, lagos, mares, océanos, etc. Los mapas que más me interesaban eran los temáticos, en los que pudiera ver por zonas las razas, los idiomas, las religiones, su economía, población, etc.
No me conformaba con sólo aprender geografía sino que además jugaba con ella. Dejaba volar mi imaginación pensando en guerras entre países o inventando alguno.
Me interesaba la geografía más social que natural. De hecho de grande pensé en ser licenciado en geografía, con orientación social, pero lo deseché como opción al enterarme que no tiene mucha salida laboral más que la docencia.
También de chiquito me preocupé por planear mi futuro. Tener en claro de qué iba a trabajar, cuánto iba a ganar, cómo iba a invertir ese dinero, etc. Para ello debía hacer cuentas con números que el común de mi edad no usaba. Entre los trabajos que más me llamaban la atención se encontraban ingeniero naval e ingeniero aeronáutico. Me gustaban los trabajos raros y hacer trabajos por tiempo con contrato, vivir con esa plata un tiempo y luego buscar otro.
Mi primer contacto con la música fue gracias a que mi viejo era un gran fanático. Le gustaba toda clase de música y un día me dio un cassette. Me enamoré al instante de ese estilo, inventado por otra raza en una pequeña isla, e influenciada por el uso de sustancias psicoactivas naturales.
A su vez mi papá me dio una colección de revistas con información e historia sobre las bandas más famosas. Desde ese momento me interesé por investigar y leer sobre lo que me interesara.
Decidí escribir mis propias canciones y grabarlas. La lírica era bastante tonta, por ser escritas por alguien de 9 años, pero el ritmo no estaba nada mal. Quienes la escuchaban quedaban fascinados, ya sea amigo o familiar.
Mi mamá notó que tenía una buena voz y que me gustaba cantar, por lo que me mandó al mejor lugar para hacerlo.  Yo además quería tocar algún instrumento como el saxo, la armónica, la guitarra, el bajo, el piano, etc. pero mis padres no me mandaron.

miércoles, 7 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 12

Además recuerdo que logramos, con Bob, que todos llevaran peluches para jugar. Aunque finalmente los prohibieron, porque no dejábamos jugar a los que no tuviesen.
Con mi hermano en el último año de jardín, mis viejos se dieron cuenta de que algo malo había en él. No sabía relacionarse con el resto de sus compañeros. Por este motivo decidieron mandarlo con una psicóloga. Ella lo hacía jugar mientras hablaban, y de esta manera iba sacando conclusiones.
Pasado un año de tratamiento mi hermano parecía estar “curado”. Al poco tiempo nos daríamos cuenta de que eso no era así. De todas maneras no fue enviado nuevamente con un especialista.
Algunos de sus comportamientos fuera de lo normal fueron:
-       Enojarse y no medir las consecuencias. Recuerdo que me amenazó más de una vez con cuchillo y me golpeó intentando matarme. Lo mismo con los juegos, no sabía perder por lo que golpeaba y les gritaba a las cosas.
-       Intentaba llamar la atención buscando todos los medios posibles. Comportándose como una persona de menor edad, diciendo cosas sin sentido, etc.
-       Me tenía como ídolo pero quería diferenciarse de mí. A su vez quería complacer a los padres, pero para diferenciarse de mí hacía cosas malas. Esto generaba un conflicto entre sus dos deseos.
Mi padre nunca nos prestó la atención suficiente, por lo que mi madre tuvo que criarnos prácticamente sola. Ambos trabajaban pero mi madre además hacía todo lo de la casa y nos criaba.
Él fue un rebelde en su época, o intentó serlo, y yo sería muy parecido de grande. Quizás, inocentemente, para complacerlo. Además de esto era una persona avara, pero porque pensaba mucho en el futuro.
Mi madre siempre se ocupó de darnos los gustos que creía posibles y de criarnos lo mejor que pudo. Unos de sus problemas fue que era una persona muy cerrada, debido a su educación, que murió sin reconocer nunca en la vida un error. Pelearíamos todo el tiempo ya que nunca acepté nada que no se me pudiera explicar y demostrar.
Ahora me gustaría hablar un poquito de mi madrina. Logró triunfar a pesar de empezar desde abajo, al conseguir un puesto importante en una empresa importante. Sorpresivamente para todos, un día dejó su trabajo para vender su arte en forma independiente.

martes, 6 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 11

Cumplidos los 8 años empecé a soñar despierto más seguido. Siempre me pregunté si existía vida en otros planetas, o si nosotros somos producto de la imaginación de otros seres.
Este año también mi madre me inició en su religión y me mandó a aprender sobre ella. Me hice realmente creyente y encontré en Dav un nuevo amigo y protector. Le hablaba todo el tiempo como si sólo estuviese pendiente de mí. Lo ponía a prueba todo el tiempo amenazándolo con dejar de creer en él si no hacía lo que yo creía justo. Paradójicamente siempre terminaba convencido de su existencia y aún de grande, cuándo intenté dejar de creer en él, siempre me quedó la duda.
Como algo negativo puedo nombrar que mi abuelo materno se enfermó de Kide, una enfermedad terminal y de la que todavía no se descubrió una cura. Cada día le rezaba a Dav para que lo curara y para pedirle cada cosa que necesitaba.
Por otro lado vivía imaginando otros planetas desconocidos con civilizaciones diferentes a la nuestra. En estos existían especies diferentes, de los que dibujaba y escribía sus características. Sumado a esto les inventaba una religión, un idioma, una forma a su planeta, sus festividades, sus países y muchas cosas más que no recuerdo. Sé que por cada uno escribía y dibujaba más de 5 carillas.
Desde ese momento me enamoré de este pasatiempo: inventar y planificar. Podía pasar todo el día pensando acerca de algo así, sin ningún sentido ni objetivo más que sentirme satisfecho. Más adelante haría lo mismo pero con otras cosas: trabajos, artes marciales, superhéroes, barrios, música, futbol, países, etc.
Me vino a la mente una anécdota graciosa del primario. Me habían echado injustamente del aula, por lo que decidí hacerla sentir mal a la profesora golpeándome la cara contra la pared, para que me sangrara la nariz y se me manchara de sangre todo el guardapolvo.
Se me hizo costumbre buscar las soluciones más fatalistas a todos los problemas. Esto también se vio reflejado en mi relación con mis padres. Cada vez que me sentía víctima de una injusticia me ponía a llorar y pensaba en matarme para que me extrañen. Esto último quedó registrado en un deseo que escribí en un libro que usé para el colegio a esta edad. Era un libro que nos enseñaba a ser mejores personas.
Debo admitir que pese a las quejas acerca de la educación actual, yo siento que tuve una muy buena tanto en el primario como en el secundario. De todos modos se me ocurren mejoras.

lunes, 5 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 10

Creo que este fue el inicio de mi exploración sexual. A esto se le suma los juegos con mi prima, de los que sólo recuerdo que jugábamos al doctor y nos investigábamos mutuamente nuestros cuerpos. Nuestra familia lo descubrió pero decidieron no hacer mención sobre esto en el futuro, para que quede en el olvido. Todavía noto como su padre me tiene resentimiento por este acontecimiento. Me pregunto si ella lo recordará tan bien como yo, ya que a veces la siento más distante conmigo que con los demás y no sé si éste es el motivo.
En el primario empecé a sobresalir todavía más en clase. Cada pregunta que la profesora hacía yo la sabía e intentaba responderla, pero ella se negaba. Me llamaba despectivamente “maestro ciruela” por no dejar responder a los demás. Paradójicamente al otro inteligente de la clase, Bob mi nuevo mejor amigo, le dejaba responder todo y hasta lo incentivaba para que lo hiciera. Desde ese momento decidí dejar de responder en clase y demostrar que era el mejor en las pruebas. Obviamente lo logré.
Si bien fue una de las primeras profesoras a las que odié, cuando dejó momentáneamente su puesto lloré toda la noche y su último día se lo dije. De todas formas yo esperaba que viniera como suplente la de primer año. Por desgracia esto no ocurrió y vino una muy mala.
Mi amigo Bob era un poco extraño, era hijo único y un poco afeminado. Fuimos mejores amigos durante segundo y tercer grado. Pasé largas tardes en su casa jugando. Más tarde dejamos de ser mejores amigos debido a que empezó a juntarse más con otros y ante esto yo decidí hacer lo mismo.
Todos los 24 de diciembre nos juntábamos en la casa de mi abuela paterna para festejar Navka. Jugaba con mi primo a dibujar algún personaje con poderes que fuese evolucionando y volviéndose más poderoso, inspirándonos en un programa de la televisión. Luego veíamos los fuegos artificiales y esperábamos regalos.
Al otro día íbamos a lo de mi abuela materna y jugaba con mi primo de 2 años más de edad, quizás mi preferido más adelante, y con mi prima, antes nombrada, de 1 año menos.
 Mi abuelo materno todavía vivía, pero no tengo muchos recuerdos de él debido a que siempre que iba a su casa pasaba tiempo con mis primos y a él sólo lo saludaba.
Recuerdo que no tenía televisión y sólo podía ver los programas que veían mis compañeros en la casa de mi abuela paterna los fines de semana. Esto perjudicó un poco mi socialización.

domingo, 4 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 9

A partir de los 7 años tengo los recuerdos más nítidos e importantes de mi infancia, por lo que creo que podré escribir dos carillas, en lugar de una, por año.
Sin duda alguna este fue el año en que se dispararon mis miedos. Si bien ya había tenido miedo antes, a los 7 años se acrecentaron y apareció uno nuevo y fundamental. Antes de dormir intentaba pensar en algo lindo, como un dibujito animado, pero casi nunca funcionaba.
1985 fue un año de gran conmoción social, producto de un gobierno débil, intereses de los más poderosos para profundizar un modelo que los beneficia a ellos pero perjudica a los demás, intentos de golpe de estado, súper inflación, hambre, desocupación, etc. De todos modos yo no entendía nada de esto, pero en el noticiero pasaron unas imágenes que me llenaron de miedo: saqueos a los supermercados. Esto me produjo un verdadero temor a que vinieran a mi casa a robar comida, los indigentes.
El anteriormente nombrado fue el nuevo, que se le sumó a mi miedo anterior: una bruja. Es extraño porque lo que me hacía era bastante raro. Era verde y aparecía en la oscuridad cuando las personas con las que me encontraba me dejaban sólo por unos segundos. Ella decía algunas palabras y cómo que me tocaba o hacía algo que me producía una especie de cosquilleo horrible, que me hacía despertar y lo seguía sintiendo aún despierto durante unos segundos. Quizás se debía a un miedo a ser abandonado.
Tardé unos años en superar este último temor, cuando ya casi habiéndola olvidado, volví a soñar con ella y la golpee en un balcón. Desde ese momento me dejó en paz. Por el contrario, el miedo a la delincuencia no lo superaría hasta ser adulto.
Tiempo después tuve otros sueños de terror pero fueron inducidos. Yo era “consiente” de que estaba dormido y quería que suceda algo extraño, que me asustara. Finalmente pasaba y ahí me despertaba.
En otros sueños que tuve, al notar que podía tener cierto control sobre lo que soñaba, buscaba que me humillaran y me dejaran desnudo. Es un deseo bastante extraño para alguien de esa edad, pero yo sólo buscaba que se diera en sueños. Mi inspiración había sido los dibujitos animados, en los que en algunos episodios a algún protagonista le sucedía algo así en su realidad. Años más tarde buscaría que otras personas, familiares o desconocidos, me vieran “accidentalmente” desnudo sin que yo me diera cuenta (pero sí lo hacía). 

sábado, 3 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 8

En 1984 por fin se cumplió uno de mis sueños, salir de esa cárcel para niños. Empecé el primario muy contento ya que me dijeron que en este no se dormía la siesta.
No entendía por qué todos lloraban para empezar y dejar a su mamá, yo sólo lo había hecho en el jardín porque lo odiaba, pero este sitio parecía interesante.
Desde el primer día percibí que había una diferencia de nivel con algunos de mis compañeros. Por ejemplo si había que escribir en una hoja una serie de letras, había pibes que escribían una letra gigante y mal hecha por hoja. Otro ejemplo era que aunque yo no sabía leer, los ejercicios para aprender me resultaban muy fáciles mientras que mis compañeros no entendían nada.
En este nuevo lugar comencé a llevarme mejor con mis compañeros. De entrada me volví muy sociable y, en lo que respecta a pelear, me hice respetar.
Durante todo el primario iría cambiando de mejores amigos. Desde este año empezó mi tendencia de buscar a sólo un mejor amigo, y aunque hablaba con otros, mi atención se centraba en ese sólo. Este primer año mi mejor amigo fue Max, un chico muy mentiroso (aunque yo más) y al que ocasionalmente golpeaba. Por esta razón él empezó boxeo y se convertiría en el más fuerte.
También recuerdo que a uno de los que escribía una letra por hoja, le pegaba siempre porque era muy especial. Terminó dejando el colegio y lo volvería a ver una vez durante el primario, en una plaza, y muchos años después durante el secundario. Se había convertido en un intento de intelectual, pero luego me di cuenta de que era un fracasado sin personalidad y le robé a la que le gustaba.
Así como buscaba un mejor amigo, también buscaba alguien que me guste. Durante los primeros tres años del primario me gustaría una chica llamada Luz. Era mi mejor amiga pero nunca me animé a decirle nada. Algo extraño es que la imaginaba desnuda y eso hacía que me deje de gustar por un momento.
Años más tarde me enteraría que yo era el lindo del curso en los primeros años, pero como nunca me lo dijeron y justo la que a mí me gustaba no le interesaba, no pasó nada con ninguna.
Mis compañeros me tenían como el más inteligente de la clase y un líder porque los sabía defender ante los retos de las maestras. Esto me hizo ser amado y odiado por ellas.
La maestra que más quise fue la suplente de mi maestra de primer grado. Nos trataba muy bien, era muy alegre y bonita. 
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