miércoles, 27 de junio de 2012

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Los adultos no podrán ir a prisión perpetua por el delito de sus hijos. En su lugar se les expropiará el hijo, contra su voluntad.
Si es muy viejo para trabajar y no tiene manera de compensar a la sociedad con trabajo social, la primera vez (o si ya tiene alguna pena anterior) tendrá prisión domiciliaria. La segunda vez se lo recluirá con prisión perpetua directamente (exento de trabajo).
Además a la persona que cometa un delito culposo, se la alejara del entorno en la que cometió el delito, ejemplo: alguien mató a una persona manejando sin querer, se le prohíbe manejar. Un funcionario fue negligente o imprudente se lo separa del cargo.
La primera vez los delitos dolosos se pagaran como los culposos, pero con más severidad. La segunda se pagara con prisión perpetua donde trabajarán para mantener las cárceles, a ellos mismos y al estado. Se intentará juzgar cada crimen como culposo en caso de ser ambigua su tipicidad.
No existirá la pena de muerte, pero en caso de que un delincuente no se entregue para ser juzgado puede ser asesinado (previa advertencia) ya sea por la policía o por la victima.
La gente tiene derecho a portar armas y usarlas para defenderse en casos de legítima defensa. En caso de su mal uso, aunque sea un delito culposo, se lo tomara como delito doloso.
En el caso de personas realmente peligrosas para la sociedad, por ser enfermas o porque es muy probable que reincidan en un delito doloso, se salteará el primer paso e irán directo a un sanatorio mental (de por vida aunque con derecho a ver a su familia) o a una prisión de máxima seguridad dependiendo el caso.
Las cárceles deben tener la función de cuidar a la sociedad de personas peligrosas y de ser el medio para que los culpables retribuyan a la sociedad por los daños y perjuicios. Para controlar que esto sea así, una vez al año una persona de la sociedad que no esté presa, elegida mediante sorteo, podrá ir a la cárcel que decida, entrevistar a todos los que decida e ir a todas las instalaciones que desee. Deberá hacer un informe de cómo son las condiciones y presentar quejas.
Habrá diferentes tipos de cárceles dependiendo de la edad, peligrosidad y condición. A su vez, hasta que baje de manera considerable la delincuencia, lo que se puede hacer es sacar una ley que obligue a que haya una persona en la calle, atenta a llamar a la policía si ve que se comete un delito, cada una cantidad determinada de espacio y personas viviendo allí. 

martes, 26 de junio de 2012

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La universidad tenía mucho prestigio, por lo que no pudieron negarse. Además al presidente del país le vino bien para limpiar su imagen y parecer progresista. Sancionó una ley que obligaba a todas las cárceles a crear ese espacio y a proteger a los que participaran.
La ley logró hacer intocable a la gente que participara, aunque se las arreglaron para poner ciertas trabas:
- no aceptar a cualquiera
- no permitir que información no conveniente salga de prisión
- amenazar a docentes y presos
Fue un gran logro y me permitió dar a conocer algunas de mis ideas. De todos modos, todo aquel que perteneciera a la parte religiosa tenía implícitamente prohibido participar, por lo que éramos advertidos y posteriormente expulsados.
La mayoría hacía caso para conservar los beneficios de esa sección, pero yo sentía que me iba a arrepentir toda la vida. Si bien había sufrido mucho en la otra parte, preferí ser expulsado y volver. Tenía a mi favor que me había vuelto una de las principales caras visibles y eso me permitía volver a tener amistades.
Muchos intentaron volver a hacerme la vida imposible, pero cada vez se les hizo más difícil porque cada vez tenía más gente que apoyaba lo que pensaba.
A diferencia de muchos otros, yo centraba casi todos mis pensamientos en lo que era el sistema de justicia. Esto era lo que me permitía tener la popularidad deseada, ya que era con lo que más se veían identificados.
A continuación una breve reseña de lo que pensaba (influenciado por mis lecturas de derecho y materias sociales):
Los delitos se deben dividir en culposos y dolosos, y las penas dependerán de la edad del culpable.
Los delitos culposos (los realizados sin intención) se compensaran con trabajo social y las ganancias irán al estado. A medida que reincida se le agregaran horas de trabajo social, hasta llegar a un punto en el que irían a la cárcel. A esta solo irán los que sean condenados a cadena perpetua y no será para castigarlos (ya que estarán en perfecto estado y vivirán con una calidad de vida digna) sino para cuidar a la sociedad de ellos.
Si un menor cometiera un delito, los padres tendrían que hacerse cargo de la pena. Si alegaran que no pueden hacerse cargo de él, se les expropiará la tenencia y se les hará pagar la manutención. 

lunes, 25 de junio de 2012

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Si bien era un paraíso en comparación con la otra parte, cada vez me molestaba más. Y es que en la otra parte también obedecías pero todo era menos hipócrita. No estabas todo el día escuchando cómo intentaban reinsertarte en la sociedad en base a ser sodomizado y un esclavo del sistema. Era un verdadero lavado de cerebro para que trabajes y no te quejes. Y lo que más me molestaba es que muchos niños reciban “educación” de esta manera: aprendiendo a no pensar, no quejarte y creer en cosas que no se pueden demostrar.
Además la influencia que ejerce como institución es muy grande. No solo es financiada por el estado (con lo que se les paga abultados sueldos a las jerarquías más altas) sino que lo que digan tiene un gran peso a la hora de decidir las leyes. Su moral retrógrada es una de las cosas que más nos frena para seguir evolucionando.
El hecho de ser medicado tan seguido me estaba superando también. Siempre odie los fármacos y no me gustaba ser controlado de esa manera. Una vez que tomabas esa pastilla, sentías un desgano generalizado. El cuerpo se acostumbraba a no quejarse para no tener que volver a sentirse tan inútil.
Mi único desahogo seguía siendo escribir (y en cierta medida estudiar también, ya que cada vez veía cosas que me interesaban más) por lo que ponía todo mi empeño en ello. Paralelamente empecé a escribir otro libro, pero sobre política. En él escribía todo lo que pensaba sobre el sistema, todos los problemas que le encontraba y posibles soluciones. Habré cambiado mi punto de vista sobre algunos temas miles de veces, pero cada vez estaba más seguro sobre lo que me parecía bueno y malo.
Tuve la suerte de que no sospecharan que escribía sobre política, ya que sabían que escribía el libro sobre mi vida antes de prisión. Estaba totalmente prohibido hablar y escribir sobre política. Una vez encontraron a uno difundiendo material de un partido político de izquierda y directamente lo mataron.
Al principio yo no tenía pensado difundir lo que escribía, pero fue más fuerte que yo. Sentía la necesidad de que alguien lo leyera y poder discutir. Tanto tiempo sin poder debatir con alguien me estaba matando.
Para poder lograr esto hablé con ciertos profesores y les propuse armar una clase de debate (pidiéndoles por favor que no me atribuyeran el crédito). Les encantó la idea, por lo que hablaron con otros profesores y lo organizaron. 

domingo, 24 de junio de 2012

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Si bien en un primer momento no creía en nada de lo que leía, recordé haber escuchado muchas veces sobre personas a las que la fe les dio un sentido a la vida y los ayudó a superar momentos difíciles. Por este motivo me abrí a lo que estaba aprendiendo y empecé a dedicarle gran parte de mi vida.
Todos los días nos despertábamos temprano, nos repartíamos diferentes tareas que nos mantenían ocupados y rezábamos 5 veces. Este compañerismo y otros valores que nos inculcaban eran realmente muy respetables. Debe ser lo que más me gustaba, ya que vivíamos en un clima de paz (todo lo contrario a la otra parte de la cárcel) y las peleas no existían (tampoco estaban permitidas).
De todos modos no todo era tan perfecto, algo esperable en una prisión pero que no me convencía como religión. Trabajábamos gratis 5 hs diarias (más otras 5 para rezar) y las ganancias iban para la iglesia (o mejor dicho para la autoridad máxima de la iglesia en la cárcel) y no para mejorar las cárceles o para el estado.
Sumado a esto, si notaban que algo no te gustaba (no sé cómo eran tan expertos en esto) te medicaban para tranquilizarte. No podías oponerte porque te amenazaban con volver a la otra parte de la cárcel. Yo que soy una persona muy obvia cuando algo no me cierra, era medicado casi todos los días aunque intentara disimularlo.
Por esas 10 hs, perdía tiempo de estudio y para escribir. Una vez intenté, como un idiota, preguntarles si podía rezar menos tiempo para tener más tiempo de estudio. Me respondieron un rotundo
NO
… que no se gastaron en argumentar ni pude discutir.

sábado, 23 de junio de 2012

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Me contó que quienes tenían buena conducta y se acercaban a la religión oficial del país, eran aceptados en una zona aparte del resto de la cárcel.
Intenté averiguar al respecto y me enteré que para ser incluido en ese grupo alguien debía recomendarme. Ningún policía iba a ayudarme ya que su idea era arruinarme la vida y allí sería casi intocable. Mucho menos alguno de la cárcel que estaba haciendo lo mismo y que si dependiera de ellos ya estarían ahí.
Como ya les comenté en algún momento, estaba estudiando una carrera. Los policías y profesores eran los únicos que tenían contacto con ambas partes de la prisión. Como los primeros no iban a ayudarme, recurrí a los segundos.
Pese a todo lo que me estaba pasando había dos cosas que no había abandonado: la escritura y el estudio. Los profesores, que la mayoría lo hacía por pura vocación, lo notaban y me tomaron cariño. Aprobaba con buen resultado todas las pruebas que me tomaban. A veces no teníamos los recursos para una educación de calidad, pero entre nos las arreglábamos.
Le comenté a mi profesor de mayor confianza, el de Topografía, lo que me estaba sucediendo (antes había evitado mencionarlo, para que no me dieran ningún crédito extra que no mereciera) y le pedí ayuda. Me dijo que averiguaría y me pondría en contacto con alguno, por lo que me puse feliz.
La siguiente clase vi que había un alumno “nuevo”, que inmediatamente fue a hablar conmigo. Me contó que debía rendir un examen sobre el libro principal de esa iglesia y sería aceptado. Me dio una copia de este libro y me puse a estudiar.
Suspendí momentáneamente mis otras actividades en pos de terminarlo pronto, ya que era muy largo. En un mes me propuse a darlo, pero me dijeron que no iba a poder rendirlo bien en tan poco tiempo. Les pedí una oportunidad y me dijeron que sería la única.
Rendí aunque no estaba preparado. Me fui muy decepcionado de mi mismo, la nota me la darían una semana después.
Seguí sufriendo ese último tiempo, y nadie sabía que estaba por irme. Lo único que hacía era ponerme a analizar la probabilidad de haber aprobado. A veces me convencía de que no y otras tenía esperanzas.
Finalmente me dieron la nota y había aprobado. Me puse muy contento y me dieron un abrazo después de mucho tiempo. Me pidieron que junte mis cosas que por la tarde me cambiarían.

viernes, 22 de junio de 2012

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P
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R
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D
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M
P
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.
 Todo parecía perdido…                        
                                               PE
                                               RO
                                       ENCONTRÉ
                                               LA
                                              SO  
                                               LU
                                               CI
                                              ON

… gracias al único amigo que me quedaba en ese lugar.

jueves, 21 de junio de 2012

miércoles, 20 de junio de 2012

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Todos los días sin excepción volvieron a golpearme. Ocho veces al día se turnaban diferentes personas, pagadas por los interesados en que esto pase, para golpearme de manera que no me mataran pero si me hicieran pasar lo peor posible. Buscaban que yo mismo me terminara suicidando o que sufriera en vida lo mayor posible.
Una noche me resigné y decidí dejar de intentar defenderme. Me puse a pensar que en realidad yo tenía que estar sufriendo por todo lo que hice, que me merecía todo lo que me estaba pasando por ser cobarde y no tener el valor para suicidarme.
Había matado a mucha gente, incluso a mi mujer, por cumplir una misión que creía correcta pero que no me animaba a cumplirla en mí. Me daba miedo morir y hasta prefería sufrir estas torturas diariamente.
Todos los días a la hora de bañarnos, unas diez personas formaban una fila y me violaban una tras otra. Hacían lo que querían conmigo y yo no oponía resistencia (tampoco tenía mucho sentido hacerlo). Incluso policías y presos no pagos empezaron a usarme como esclavo sexual. Mi vida era un infierno.
Me daban de comer las sobras de los demás, que previamente eran escupidas, tiradas al piso y otras barbaridades. Me daban el mínimo necesario para que no me desnutriera pero para que sintiera hambre. Lo mismo hacían con la bebida.
Todos los días antes de acostarme a dormir (me habían prohibido dormir en una cama) uno hacía pis en el suelo y yo debía acostarme encima.
Lo único que me tranquilizaba era escribir, que no pudieron prohibirme ya que afuera había una multinacional que se enriquecía con lo que yo escribía. De todos modos se las arreglaban para molestarme mientras lo hacía y hasta para robarme partes o tacharme cosas.
Varias veces tuve que volver a escribir ciertas partes por este motivo, así que si hay muchos errores en lo que escribí, sepan el por qué.
Una de las peores secuelas que me quedaron de esta etapa fue que me contagiaron de una enfermedad de transmisión sexual. Aún hoy en día no se conoce una cura contra este mal.
Y eso no fue todo, sino que también me volví bisexual. No podría explicar cómo fue que obligándome a hacer algo que no quería cambiaran mis gustos. Quizás fue una respuesta inconsciente para poder sobrellevarlo mejor.

martes, 19 de junio de 2012

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Catastro
Sistemas de información geográfica I
Levantamiento y práctica profesional II
Agrimensura legal IV
Valuaciones
Trabajo profesional de la ingeniería en agrimensura (anual) + 5 electivas o Tesis (anual) + 3 electivas
Geología aplicada
Oceanografía física
Ordenamiento rural y urbano         
Sistemas de información geográfica II
Topografía de obra
Tenía mucho tiempo disponible por lo que no debería ser algo tan difícil. El problema fue que pasó algo que no esperaba.
Luego de seis meses transcurridos se dio a conocer mi verdadero pasado, con más detalles. Muchos ex guerrilleros estaban presos y me odiaron cuando se enteraron de que yo había sido el que organizó todo y nunca dio la cara por ellos. A esto se le sumó que nadie quería a los policías ni a los “chicos buenos”.
No haber sido 100% claro cuando les conté sobre mi pasado era romper una regla implícita de la cárcel. Lo peor es que no toda la información fue contada, sino solo lo que no convenía que se supiese: mi pasado como policía y que fui un traidor de la guerrilla. Nadie sabía que me metí en la policía para vengar a mi familia, todo lo que hice y mis intenciones. Tampoco les importaría tanto, ya que no les gustaban los presos “buenos”. Estaba en la prisión de mayor seguridad (para que no saliéramos, no para cuidarnos) con los peores delincuentes.
Sinceramente este libro muestra lo peor de mi vida. Todo perdió sentido, empecé a matar personas sin tener seguridad por lo que hacía, maté a mi única familia, fui preso, me golpearon y una vez que fui aceptado todo empezó a ir peor.
Antes había dicho que era “intocable” y en parte era verdad. Podían hacerme lo que quisieran, excepto matarme o el costo político sería muy grande.
Muchos poderosos me querían muerto por todo lo que les había hecho. Decidieron hacerme la vida imposible adentro y eso era mucho peor de lo que cualquiera se pudiera imaginar.
Intentaré contarles todo lo que quedó grabado en mi mente de la peor etapa de mi vida.

lunes, 18 de junio de 2012

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Obviamente me decidí por Ingeniería en Agrimensura, carrera que nombré previamente como deuda pendiente. Duraba cinco años y medio y debía aprobar estas materias:
Análisis Matemático
Álgebra
Física
Química
Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
Introducción al Pensamiento Científico
Análisis Matemático II A
Física l A
Geometría Descriptiva
Computación
Física II A
Dibujo topográfico
Inglés
Álgebra II C
Probabilidad y estadística A
Topografía I
Agrimensura legal I
Geografía física y geología
Economía
Cálculo de compensación
Topografía II
Cartografía
Geodesia I
Elementos de construcción
Topografía III
Fotogrametría I
Geodesia II
Transporte A
Topografía IV
Geodesia III
Fotogrametría II
Agrimensura Legal II
Sistemas Cartográficos Y Teledetección
Levantamiento y práctica profesional I
Información rural
Agrimensura legal III

domingo, 17 de junio de 2012

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Les dije que pelearía uno por uno, pero me dijeron que yo no ponía las reglas. Empezaron a atacarme cada vez entre más cantidad, por lo que se me hizo imposible defenderme. A todo eso la policía solo miraba y se reía.
Cuando ya podían matarme si lo deseaban, intervino la policía para separarnos. Fui a la enfermería del lugar y me dijeron que esto era típico y que me acostumbre. Le pregunté si era una prueba y si ya la había superado. Me contestaron que probablemente sí, pero que no me metiera con nadie.
Fui a mi celda de nuevo y estaban ellos. Me fui a mi cama y me tiré sin siquiera mirarlos. Empezaron a burlarme y preguntarme si estaba listo para ser su esclavo. No les respondí nada y me dijeron que me dejaban pensarlo.
Al otro día pasó lo mismo, se me acercaron y me preguntaron si prefería la golpiza o servirlos. Le pegué un “golpe de martillo” a uno que tenía al lado, una patada en los huevos a otro que tenía adelante, seguida de una patada en el estómago a uno que tenía atrás.
Rápidamente vinieron otros más a dejarme en el piso nuevamente. Terminé inconsciente y nuevamente en la enfermería. Pasó exactamente lo mismo toda la semana, pero no me iba a dejar aplastar por nadie.
Finalmente un día dejaron de venir a pegarme y me puse contento. Pero al día siguiente volvieron a golpearme. Es extraño que hasta llegó a divertirme, ocupaba mi cabeza en algo e intentaba poner en práctica todo lo que había aprendido. Sin embargo cada vez lo sufría más y a mi cuerpo le costaba aguantarlo.
Luego de esa vez no volvieron a atacarme por tanto tiempo que me di cuenta que me habían aceptado. Recién un mes después empecé a hablar con algunos y a entablar cierta “amistad”. Me contaron que por lo general pocos aguantan, y que dependiendo de cuántas veces hayan resistido los tenían como esclavos.
Quienes no habían peleado ninguna vez eran esclavos durante 8 años, los que lo habían hecho solo 1 vez durante 7 y así sucesivamente. Los que habían aguantado como yo, las 8 veces, no eran esclavos nunca (siempre que no rompiera ciertas reglas).
Y así fue como todo empezó a ir moderadamente bien. Yo empecé a escribir y a ocupar mi tiempo en hacer gimnasia y estudiar. Por suerte la mejor universidad del país le daba una oportunidad a los presos, de ocupar su tiempo en estudiar una carrera. 

sábado, 16 de junio de 2012

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Como aclaré al principio de toda la historia aquí fue donde empecé a escribir. No tenía ninguna otra cosa mejor que hacer en prisión y tampoco nos permitían mucho.
Es gracioso que al momento de entrar creía que todos los delincuentes me iban a respetar y a aceptar como uno de ellos. Había sido el que más personas había matado y era famoso.
Un pensamiento muy idiota la verdad ya que los líderes de la prisión no querían competencia y nadie iba a idolatrar a un ex policía. Al principio estaba en un lugar especial, aislado de los demás, ya que mi caso estaba muy mediatizado y no había terminado el juicio. Pero una vez dada la sentencia, pasé a convivir con el resto de los reclusos y choqué con la realidad.
Entré a una celda sucia donde dormiría junto a otros 3 presos. Intenté establecer una buena relación, para no tener problemas, desde el principio. La respuesta de todos fue una simple sonrisa cómplice. Uno se levantó y me dijo que si quería sobrevivir debía hacer todo lo que ellos dijeran. Lo miré con mala cara y me dirigí a mi cama.
Esperaba que intentara golpearme, ya que es común tener que hacerse respetar en este ámbito. Se ve que tuvo una mejor idea y esperó a que salgamos todos al patio. Absolutamente toda la prisión me miraba mal, como si me estuvieran probando. Yo no tenía miedo de demostrar nada, sabía pelear y estaba dispuesto a hacer lo que fuese necesario.
En un momento mis compañeros de celda y otros 2 se acercan mientras yo estaba haciendo gimnasia. Me preguntan mi nombre y por qué estoy ahí. Les comenté quién era (adentro no tenían noticias del exterior) muy brevemente y omití el hecho de ser ex policía. Me limité a contar que había matado a muchas personas, incluyendo a gente poderosa.
Me contestaron que no les importaba lo que había hecho afuera y que ahí había que “empezar de cero”. Había que ganarse el respeto con sangre y que el que no estuviese dispuesto debía servir a los demás. Ni siquiera les contesté, que me tiró una piña. Defendí y ataqué al mismo tiempo, como aprendí en mi curso de policía, hasta dejarlo en el piso.
No les alcanzó como muestra y se acercaron otros 2, sumando 6 en total. Me vinieron todos encima, pero pude pasar entre ellos recibiendo algunos golpes.  No había lugar para correr y muchos otros empezaron a rodearme para que no huyera. 

viernes, 15 de junio de 2012

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Una vez curado debía irme del hospital. Sabía que no podía volver o moriría. También sabía que tarde o temprano me encontraría la justicia por haber matado a mi mujer y haber desaparecido.
Decidí entregarme y contar toda la verdad. El caso se mediatizó tanto que me hice casi intocable (me salvó de mucha gente poderosa que querría matarme). Conté el asesinato de mi familia, que me metí en la policía para vengarme, que lo logré, que luego empecé a matar a todo aquel que lo merecía, que organicé la guerrilla, que cambié mi identidad más de una vez y que maté a mi mujer.
Primero no me creían y me tomaron de loco (sobre todo porque los exámenes psicológicos decían eso), pero con las investigaciones pertinentes se dieron cuenta de que no mentía en nada.
Me impulsaron a que escriba la historia de mi vida, que sería publicada. Es increíble la frivolidad y morbo de la gente, descubren a un asesino y en vez de odiarlo se interesan por conocer detalles.
Primero me negué pero, como escribí al inicio del primer libro, luego me di cuenta de que era lo único que me motivaba a seguir viviendo. En mi vida ya nada más podía tener sentido, pero quizás mi libro sirviera para algo. No sabía para qué, pero tenía un extraño presentimiento.
Arreglé que escribiría un libro por año, para que ellos lo pudieran publicar. Ellos se harían millonarios y yo no vería ni un centavo, pero lo hice igual.
Así fue como, con juicio previo, me sentenciaron a cadena perpetua en una prisión de máxima seguridad con las personas más peligrosas del país. Lo irónico es que me daban miedo las demás personas, pero nadie había matado a tanta gente como yo.
En realidad yo tendría que haber ido a un manicomio, pero me consideraban tan peligroso que me medicaron pero en la prisión. Yo me consideraba normal y no entendía el trato que estaba recibiendo. En parte hasta me parecía gracioso.
·sopoʇ ɐɹɐd ɹoɾәɯ ol ɹәɔɐɥ ɹod opɐɹᴉɯpɐ ɹәs :oᴉɹɐɹʇuoɔ ol opoʇ ɐqɐɹәdsә 'ᴉsɐ ɹɐuᴉɯɹәʇ әuᴉƃɐɯᴉ ɐɔunu ·ɹoɾәɯ ol opuɐɔsnq ɐʇsᴉnɹʇlɐ uoᴉɔunɟ ɐun ɐᴉldɯnɔ olos oʎ ·ɐʇuәnɔ uɐqɐp әs ou oɹәd 'solɐɯ sol uɐɹә sollә ᴉɯ ɐɹɐd ·ɐqɐsuәd oʎ oɯoɔ әp sәʌәɹ lɐ ɐɹә opoʇ

jueves, 14 de junio de 2012

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Finalmente saqué un arma, le pegué un tiro, me cayó una lágrima y salí corriendo.
Mi vida ya no valía nada. Ni siquiera tenía ganas de buscarle un sentido esta vez. Era de noche y volví a hacer lo mismo que antes, matar gente al azar. La diferencia es que esta vez no me limité a solo una. Cada persona que veía, un tiro.
Luego de 4 muertes me acosté a dormir en una plaza. Dormí como 18 hs y cuando me desperté me puse a llorar de impotencia. Decidí suicidarme, saqué el arma y… no pude. Era tan cobarde que podía matar a otros pero no a mí mismo. Pensé en pedirle a otro que lo haga por mí, pero estaba desganado y con miedo hasta de eso.
Sólo me quedaba un “solución”. No tenía dinero así que le robé a la primera persona que vi, lo suficiente para poder irme de viaje. Tranquilos, no me fui de vacaciones. Me fui hasta la provincia, busqué un lugar deshabitado y decidí experimentar mi naturaleza. Era como una prueba de si estaba o no haciendo las cosas bien. Si sobrevivía (sin contacto con otros seres humanos) era que lo que había hecho era lo correcto y tenía sentido mi vida, sino moriría de hambre, sed, frío, etc.
Siempre fui muy dependiente de otras personas para todo. Nunca fui bueno para hacer cosas por mí mismo, en lo referente a supervivencia. No sabía cocinar, ni mucho menos buscar comida en la naturaleza. Además de que era muy quisquilloso para elegir comida. Mucho menos idea tenía de cómo construirme un hogar. Estaba realmente solo y todo indicaba que moriría.
Pasé los primeros 2 días sin agua y la primera semana sin comer. El frío me resultaba realmente insoportable y me dolía todo el cuerpo por no tener algo cómodo en qué dormir.
Yo que me creía civilizado, no podía entender cómo los primeros humanos lograban sobrevivir. Ni prender fuego ni construir un arma sabía.
Logré sobrevivir gracias a recolectar lo poco que encontraba y al encontrar una “cueva” (un espacio entre grandes piedras). Me costó aprender a hacer fuego, pero lo logré. Cuando en verdad necesitaba algo, el cerebro parecía funcionar mejor. Le robé un animal a un pastor, lo maté, lo comí y me hice como una frazada/colchón/abrigo.
Me enfermé un día de mucho frío y parecía que iba a morir. Mi instinto no me dejó, me obligó a buscar ayuda (no sé cómo explicarlo). Cuando parecía que no existía civilización a mí alrededor, encontré un pueblo y me atendí en un hospital público.

miércoles, 13 de junio de 2012

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Estaba viviendo con una persona que tranquilamente podría haber sido blanco de mis objetivos anteriores. No era ni siquiera útil para la sociedad, mucho menos para el mundo. No trabajaba, era despectiva con la gente de menores recursos, le gustaba despilfarrar dinero en productos innecesarios (por lo que malgastaba recursos naturales), etc.
Nunca la había tenido como objetivo porque mi inconsciente seguro lo bloqueaba. Era casi lo único que me hacía feliz y donde sentía que experimentaba mi naturalidad. El sexo es quizás lo único natural que pude disfrutar como ser humano, y no siempre. Cuando lográs abstraerte totalmente de lo que es la sociedad y solo te concentrás en el momento, en experimentar al otro, en disfrutar y hacer disfrutar al otro, etc.
Sentía que no podría hacerlo. Pensé en contratar a alguien para que lo hiciera por mí, pero tampoco podía. Intenté llamar a un asesino a sueldo que conocía, pero luego de marcar no me salió la voz.
Cada día que pasaba pensaba en la mejor manera de hacerlo, pero no me animaba. Con solo verla ya desistía. Si estaba en la cocina o comiendo, veía el cuchillo al lado mío y me tentaba. O en muchos momentos que estaba de espaldas mío, partirle algo por la cabeza. Incluso haciendo el amor o durmiendo con ella, ahorcarla o ahogarla.
Pasó el tiempo y ya ni matar a otros podía. No tenía ganas ni estímulos para hacerlo. Era realmente horrible matar y aunque mi objetivo me seguía sonando totalmente lógico, no quería seguir con eso.
Pensé en matarme pero era escapar a los problemas. Había encontrado un sentido real, una misión, para dar paso a algo nuevo. Si me mataba todo seguiría igual y toda mi vida y sufrimiento no hubieran servido para nada.
Un día me puse insultar a la sociedad, mientras mi mujer miraba las noticias. Ella se quejaba de cosas superfluas y me sacó fuera de quicio. Empecé a insultarla y discutimos. Le pegué una trompada y le pedí disculpas. Me puse muy mal y ella intentó irse a su habitación enojada.
En esos segundos sentí que mi vida había perdido el rumbo nuevamente, no entendía nada y dejé de pensar. Me salió como un instinto animal, la agarré del brazo y la violé. La esposé contra una silla y le tapé la boca. Ese día la habré violado 14 veces.

martes, 12 de junio de 2012

" F(x) = tan 55 " página 12


El problema es que hasta que eso pase vamos a seguir arruinando el mundo, de manera que cada vez más especies van a sufrir nuestra existencia y muchas más desaparecerán. Ya cambiamos hasta la temperatura natural de nuestro planeta y modificamos casi todas las ecorregiones naturales.
Nos crían haciéndonos pensar que somos más importantes que el resto de las especies y que por eso nos aprovechamos de ellas. A mi forma de verlo somos inferiores, ya que somos los únicos que vamos a provocar nuestra extinción y la de los demás. Vivimos una vida miserable, sin excepción, dedicando todo nuestro tiempo a una sociedad que no nos da nada.
Sentía tanto asco de mí y de todos los que me rodeaban que dejé de dirigirle la palabra a todas las personas (incluso a mi mujer). Pasé al menos 2 semanas en una cama o saliendo a caminar solo. Compañeros del trabajo vinieron a verme, pero tampoco hice caso. Incluso llamaron a un psicólogo pero me rehusé a hablar.
En ese lapso decidí qué iba a hacer, por suerte pude decidir antes de ser internado en una institución mental. Iba a matar a toda persona que pudiera y no iba a cuidar de mí mismo. Si me atrapaban, me resistiría hasta ser asesinado. Mi vida tampoco valía nada.
A todos les dije que estaba mal por algo de lo que no quería hablar, pero que me había recuperado con ayuda profesional. Que preferí ir solo pero que ya estaba solucionado. Incluso me comporté como antes para no despertar sospechas, por lo que quedó como algo anecdótico nomás (aunque pedí que no tocaran mucho el tema, por lo menos si yo estaba presente).
Así fue que toda noche le ponía un sedante a mi mujer en la comida para que no se despertara, luego de dormirse (tenía un efecto retardado a 2 horas). Todas las madrugadas salía con un arma silenciada a matar a una persona al azar, en zonas poco transitadas y lejanas entre sí.
No recuerdo a cuántos maté, pero por dentro no me sentía bien. Yo también tenía que estar muerto, me odiaba a mí mismo y solo seguía vivo para matar a otros que sino no morirían.
En las noticias se mediatizó mucho el tema, por lo que cada vez era más difícil encontrar víctimas. Lo que si aumentó mucho era la cantidad de policías patrullando, por lo que muchas veces al no encontrar otras víctimas los mataba a ellos.
Finalmente me di cuenta de algo muy doloroso.

lunes, 11 de junio de 2012

" F(x) = tan 55 " página 11


Tuve que hacer algo de película. Quería hacer explotar el congreso mientras los legisladores estuvieran en una votación. Me contacté con antiguos contactos de otros países para que me proveyeran de explosivos y gente que pudiera hacer el trabajo por mí. Por mi posición de privilegio nadie revisaba lo que yo trajera o no del exterior. Así fue como, haciéndose pasar por albañiles, lograron introducir una bomba (no tan poderosa, pero si suficiente para mi idea) por una ventana. Estuve cerca para poder apretar un botón que la detonara y murieron 22 y otros 53 resultaron heridos.
Hubo demasiada conmoción, por lo que decidí frenar mi actuación en ese ámbito. No había ninguna razón para sospechar de mí, por lo que estaba bastante tranquilo. Además mandé a matar en sus respectivos países a los involucrados. Nunca me había arriesgado tanto, pero salió todo bastante bien y quedó todo “limpio”.
No estaba conforme con lo que hacía, volví a sentir que nada tenía sentido y no entendía por qué. Me parecía que la búsqueda por dejar a los más aptos y necesarios para nuestra civilización era un fin muy vacio.
Ya había llegado antes a la conclusión de que no conocíamos el sentido de nuestra vida y que algo nos faltaba. También que no éramos realmente felices y que centrar nuestra vida en el avance de la sociedad y nuestra posición de privilegio en ella, era nuestro refugio.
Pero ahora estaba aún más deprimido y yendo más allá con el asunto. Llegué a la conclusión de que la manera en que planteamos nuestra vida es exactamente la contraria a la que tenemos que hacer. Nuestra búsqueda por expandir nuestra sociedad solo atenta contra la naturaleza que nos rodea y que nos permite vivir. No estamos experimentando nuestra verdadera naturaleza, sino que desviamos el camino en búsqueda de un sentido a nuestra vida.
El resto de las especies, si bien también utilizan a la naturaleza para su subsistencia, no destruyen su propio hábitat y permiten que la vida siga su curso normal. Nosotros no solo extinguimos especies, sino que arruinamos nuestro alrededor por intereses actuales.
Así como otras especies se extinguieron, nosotros también debemos hacerlo. No estamos cumpliendo con el sentido de nuestra vida y atentamos contra el sentido de las demás especies.
Siguiendo esta línea, absolutamente todos los seres humanos con nuestra forma de vida arruinamos el mundo. Ya no hay gente que merece vivir y gente que no. A la larga vamos a desaparecer.
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