Finalmente saqué un arma, le pegué un
tiro, me cayó una lágrima y salí corriendo.
Mi vida ya no valía nada. Ni siquiera
tenía ganas de buscarle un sentido esta vez. Era de noche y volví a hacer lo
mismo que antes, matar gente al azar. La diferencia es que esta vez no me
limité a solo una. Cada persona que veía, un tiro.
Luego de 4 muertes me acosté a dormir
en una plaza. Dormí como 18 hs y cuando me desperté me puse a llorar de
impotencia. Decidí suicidarme, saqué el arma y… no pude. Era tan cobarde que
podía matar a otros pero no a mí mismo. Pensé en pedirle a otro que lo haga por
mí, pero estaba desganado y con miedo hasta de eso.
Sólo me quedaba un “solución”. No
tenía dinero así que le robé a la primera persona que vi, lo suficiente para
poder irme de viaje. Tranquilos, no me fui de vacaciones. Me fui hasta la
provincia, busqué un lugar deshabitado y decidí experimentar mi naturaleza. Era
como una prueba de si estaba o no haciendo las cosas bien. Si sobrevivía (sin
contacto con otros seres humanos) era que lo que había hecho era lo correcto y
tenía sentido mi vida, sino moriría de hambre, sed, frío, etc.
Siempre fui muy dependiente de otras
personas para todo. Nunca fui bueno para hacer cosas por mí mismo, en lo referente
a supervivencia. No sabía cocinar, ni mucho menos buscar comida en la
naturaleza. Además de que era muy quisquilloso para elegir comida. Mucho menos
idea tenía de cómo construirme un hogar. Estaba realmente solo y todo indicaba
que moriría.
Pasé los primeros 2 días sin agua y la
primera semana sin comer. El frío me resultaba realmente insoportable y me dolía
todo el cuerpo por no tener algo cómodo en qué dormir.
Yo que me creía civilizado, no podía
entender cómo los primeros humanos lograban sobrevivir. Ni prender fuego ni construir
un arma sabía.
Logré sobrevivir gracias a recolectar
lo poco que encontraba y al encontrar una “cueva” (un espacio entre grandes
piedras). Me costó aprender a hacer fuego, pero lo logré. Cuando en verdad
necesitaba algo, el cerebro parecía funcionar mejor. Le robé un animal a un
pastor, lo maté, lo comí y me hice como una frazada/colchón/abrigo.
Me enfermé un día de mucho frío y
parecía que iba a morir. Mi instinto no me dejó, me obligó a buscar ayuda (no
sé cómo explicarlo). Cuando parecía que no existía civilización a mí alrededor,
encontré un pueblo y me atendí en un hospital público.
No hay comentarios:
Publicar un comentario