domingo, 3 de junio de 2012

" F(x) = tan 55 " página 3


Me convencí de que ese pensamiento no llevaba a nada. Uno puede dedicar toda su vida a vivir entre laberintos mentales, pero esa inseguridad constante provoca que uno viva en un estado de insatisfacción, también constante. Creer que uno es feliz es un mal necesario, ya que podés engañarte toda tu vida y evitar ser conciente de la propia infelicidad.
La otra solución es el suicidio, pero nos cuesta más. Es mucho más difícil de decidir, pero no por ello mejor.  Yo creo que en realidad si hay una solución mejor, pero que no fuimos capaces de descubrir, por eso es quizás mejor tener una falsa esperanza de seguir viviendo y esperar. Hasta dedicar una vida entera a pensar podría derivar en descubrir esto, pero es un precio que no estoy dispuesto a pagar.
Somos esclavos de esta realidad, pero si no te das cuenta de que estás preso no te ponés triste por no poder salir. Solo sentís que algo te falta (tu libertad, en esta metáfora) pero, al no saber qué, no dedicás el mismo tiempo en pensar en ello y por ende en sufrir.
No podía seguir con mi vida si no encontraba un sentido que me impulsara a eso. Quizás la “energía” que sentí el otro día era una muestra inconsciente de esa insatisfacción y búsqueda por la libertad.
Como ya dije antes, las personas “descubrimos” que mientras más dedicamos nuestro tiempo al resto, contribuyendo a algo abstracto para mejorarlo siguiendo nuestra subjetividad, menos tiempo tenemos para preocuparnos por nuestro sentido.
Para poder dejar de sentir este deseo por explotar y conectarme con mi naturaleza verdadera, volví a ponerme como objetivo de vida intentar mejorar el mundo que me rodea.
Y es que tanto tiempo dedicado a tapar esa necesidad básica nos llevó a lograr avances inimaginables en todo lo que nos rodea. Cada vez tenemos más lujos inservibles que nos sirven para creernos felices. Incluso competimos entre nosotros para que la sociedad avance (el único sentido de nuestra vida), así tener más de esos lujos y sentirnos más felices que los demás.
De esta manera logramos que cuando vemos a los que tienen más nos demos cuenta que nuestra infelicidad se debe a que todavía no llegamos a ese lugar, pero cuando vemos a los que tienen menos que no debemos sentirnos infelices porque otros sufren más.
Esta concepción del mundo que empezó a dar vueltas en mi cabeza, no me dejó dormir durante 5 días seguidos (ni un minuto). Estaba despierto como si tomara drogas y no estaba cansado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Licencia Creative Commons
Jonathan Fadama por Jonathan Dato se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en jonathanfadama.blogspot.com.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en http://jonathanfadama.blogspot.com/.