domingo, 24 de junio de 2012

" F(x) = tan 55 " página 24


Si bien en un primer momento no creía en nada de lo que leía, recordé haber escuchado muchas veces sobre personas a las que la fe les dio un sentido a la vida y los ayudó a superar momentos difíciles. Por este motivo me abrí a lo que estaba aprendiendo y empecé a dedicarle gran parte de mi vida.
Todos los días nos despertábamos temprano, nos repartíamos diferentes tareas que nos mantenían ocupados y rezábamos 5 veces. Este compañerismo y otros valores que nos inculcaban eran realmente muy respetables. Debe ser lo que más me gustaba, ya que vivíamos en un clima de paz (todo lo contrario a la otra parte de la cárcel) y las peleas no existían (tampoco estaban permitidas).
De todos modos no todo era tan perfecto, algo esperable en una prisión pero que no me convencía como religión. Trabajábamos gratis 5 hs diarias (más otras 5 para rezar) y las ganancias iban para la iglesia (o mejor dicho para la autoridad máxima de la iglesia en la cárcel) y no para mejorar las cárceles o para el estado.
Sumado a esto, si notaban que algo no te gustaba (no sé cómo eran tan expertos en esto) te medicaban para tranquilizarte. No podías oponerte porque te amenazaban con volver a la otra parte de la cárcel. Yo que soy una persona muy obvia cuando algo no me cierra, era medicado casi todos los días aunque intentara disimularlo.
Por esas 10 hs, perdía tiempo de estudio y para escribir. Una vez intenté, como un idiota, preguntarles si podía rezar menos tiempo para tener más tiempo de estudio. Me respondieron un rotundo
NO
… que no se gastaron en argumentar ni pude discutir.

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