Si bien era un paraíso en comparación con
la otra parte, cada vez me molestaba más. Y es que en la otra parte también
obedecías pero todo era menos hipócrita. No estabas todo el día escuchando cómo
intentaban reinsertarte en la sociedad en base a ser sodomizado y un esclavo
del sistema. Era un verdadero lavado de cerebro para que trabajes y no te
quejes. Y lo que más me molestaba es que muchos niños reciban “educación” de
esta manera: aprendiendo a no pensar, no quejarte y creer en cosas que no se
pueden demostrar.
Además la influencia que ejerce como
institución es muy grande. No solo es financiada por el estado (con lo que se
les paga abultados sueldos a las jerarquías más altas) sino que lo que digan
tiene un gran peso a la hora de decidir las leyes. Su moral retrógrada es una
de las cosas que más nos frena para seguir evolucionando.
El hecho de ser medicado tan seguido
me estaba superando también. Siempre odie los fármacos y no me gustaba ser
controlado de esa manera. Una vez que tomabas esa pastilla, sentías un desgano
generalizado. El cuerpo se acostumbraba a no quejarse para no tener que volver
a sentirse tan inútil.
Mi único desahogo seguía siendo
escribir (y en cierta medida estudiar también, ya que cada vez veía cosas que
me interesaban más) por lo que ponía todo mi empeño en ello. Paralelamente
empecé a escribir otro libro, pero sobre política. En él escribía todo lo que
pensaba sobre el sistema, todos los problemas que le encontraba y posibles
soluciones. Habré cambiado mi punto de vista sobre algunos temas miles de
veces, pero cada vez estaba más seguro sobre lo que me parecía bueno y malo.
Tuve la suerte de que no sospecharan
que escribía sobre política, ya que sabían que escribía el libro sobre mi vida
antes de prisión. Estaba totalmente prohibido hablar y escribir sobre política.
Una vez encontraron a uno difundiendo material de un partido político de
izquierda y directamente lo mataron.
Al principio yo no tenía pensado
difundir lo que escribía, pero fue más fuerte que yo. Sentía la necesidad de
que alguien lo leyera y poder discutir. Tanto tiempo sin poder debatir con
alguien me estaba matando.
Para poder lograr esto hablé con ciertos
profesores y les propuse armar una clase de debate (pidiéndoles por favor que
no me atribuyeran el crédito). Les encantó la idea, por lo que hablaron con
otros profesores y lo organizaron.
No hay comentarios:
Publicar un comentario