Tuve que hacer algo de película. Quería
hacer explotar el congreso mientras los legisladores estuvieran en una
votación. Me contacté con antiguos contactos de otros países para que me
proveyeran de explosivos y gente que pudiera hacer el trabajo por mí. Por mi
posición de privilegio nadie revisaba lo que yo trajera o no del exterior. Así
fue como, haciéndose pasar por albañiles, lograron introducir una bomba (no tan
poderosa, pero si suficiente para mi idea) por una ventana. Estuve cerca para
poder apretar un botón que la detonara y murieron 22 y otros 53 resultaron
heridos.
Hubo demasiada conmoción, por lo que
decidí frenar mi actuación en ese ámbito. No había ninguna razón para sospechar
de mí, por lo que estaba bastante tranquilo. Además mandé a matar en sus
respectivos países a los involucrados. Nunca me había arriesgado tanto, pero
salió todo bastante bien y quedó todo “limpio”.
No estaba conforme con lo que hacía,
volví a sentir que nada tenía sentido y no entendía por qué. Me parecía que la
búsqueda por dejar a los más aptos y necesarios para nuestra civilización era
un fin muy vacio.
Ya había llegado antes a la conclusión
de que no conocíamos el sentido de nuestra vida y que algo nos faltaba. También
que no éramos realmente felices y que centrar nuestra vida en el avance de la
sociedad y nuestra posición de privilegio en ella, era nuestro refugio.
Pero ahora estaba aún más deprimido y
yendo más allá con el asunto. Llegué a la conclusión de que la manera en que
planteamos nuestra vida es exactamente la contraria a la que tenemos que hacer.
Nuestra búsqueda por expandir nuestra sociedad solo atenta contra la naturaleza
que nos rodea y que nos permite vivir. No estamos experimentando nuestra
verdadera naturaleza, sino que desviamos el camino en búsqueda de un sentido a
nuestra vida.
El resto de las especies, si bien
también utilizan a la naturaleza para su subsistencia, no destruyen su propio
hábitat y permiten que la vida siga su curso normal. Nosotros no solo
extinguimos especies, sino que arruinamos nuestro alrededor por intereses
actuales.
Así como otras especies se
extinguieron, nosotros también debemos hacerlo. No estamos cumpliendo con el
sentido de nuestra vida y atentamos contra el sentido de las demás especies.
Siguiendo esta línea, absolutamente
todos los seres humanos con nuestra forma de vida arruinamos el mundo. Ya no
hay gente que merece vivir y gente que no. A la larga vamos a desaparecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario