lunes, 11 de junio de 2012

" F(x) = tan 55 " página 11


Tuve que hacer algo de película. Quería hacer explotar el congreso mientras los legisladores estuvieran en una votación. Me contacté con antiguos contactos de otros países para que me proveyeran de explosivos y gente que pudiera hacer el trabajo por mí. Por mi posición de privilegio nadie revisaba lo que yo trajera o no del exterior. Así fue como, haciéndose pasar por albañiles, lograron introducir una bomba (no tan poderosa, pero si suficiente para mi idea) por una ventana. Estuve cerca para poder apretar un botón que la detonara y murieron 22 y otros 53 resultaron heridos.
Hubo demasiada conmoción, por lo que decidí frenar mi actuación en ese ámbito. No había ninguna razón para sospechar de mí, por lo que estaba bastante tranquilo. Además mandé a matar en sus respectivos países a los involucrados. Nunca me había arriesgado tanto, pero salió todo bastante bien y quedó todo “limpio”.
No estaba conforme con lo que hacía, volví a sentir que nada tenía sentido y no entendía por qué. Me parecía que la búsqueda por dejar a los más aptos y necesarios para nuestra civilización era un fin muy vacio.
Ya había llegado antes a la conclusión de que no conocíamos el sentido de nuestra vida y que algo nos faltaba. También que no éramos realmente felices y que centrar nuestra vida en el avance de la sociedad y nuestra posición de privilegio en ella, era nuestro refugio.
Pero ahora estaba aún más deprimido y yendo más allá con el asunto. Llegué a la conclusión de que la manera en que planteamos nuestra vida es exactamente la contraria a la que tenemos que hacer. Nuestra búsqueda por expandir nuestra sociedad solo atenta contra la naturaleza que nos rodea y que nos permite vivir. No estamos experimentando nuestra verdadera naturaleza, sino que desviamos el camino en búsqueda de un sentido a nuestra vida.
El resto de las especies, si bien también utilizan a la naturaleza para su subsistencia, no destruyen su propio hábitat y permiten que la vida siga su curso normal. Nosotros no solo extinguimos especies, sino que arruinamos nuestro alrededor por intereses actuales.
Así como otras especies se extinguieron, nosotros también debemos hacerlo. No estamos cumpliendo con el sentido de nuestra vida y atentamos contra el sentido de las demás especies.
Siguiendo esta línea, absolutamente todos los seres humanos con nuestra forma de vida arruinamos el mundo. Ya no hay gente que merece vivir y gente que no. A la larga vamos a desaparecer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Licencia Creative Commons
Jonathan Fadama por Jonathan Dato se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en jonathanfadama.blogspot.com.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en http://jonathanfadama.blogspot.com/.