De todos modos mi pensamiento era el
de tener un mejor mundo para mí, no para todos. No todos eran importantes para
el mundo. Por esta razón al poco tiempo la maté, haciéndolo pasar por un ajuste
de cuentas narco y haciendo público su accionar.
El barrio se conmocionó y lo hizo aún
más cuando maté a otro que era dueño de una empresa. Contrataba gente y la
ponía a prueba por 3 meses (el primer mes gratis y los otros 2 con la mitad del
sueldo mínimo y en negro) y luego las echaba. Terminaba teniendo mano de obra barata
mientras él se enriquecía. Había estudiado administración de empresas, pero
parece que no aprendió nada bueno. Lo maté dejando un mensaje de venganza de un
ex empleado y haciendo nuevamente público su accionar.
Con 2 muertes tan cercanas (que si
bien una tenía familia, no pude investigar nada que me detenga), nuestro
barrio, acostumbrado a la tranquilidad, se conmocionó demasiado y no estaba
listo para más. Me imaginaba el impacto que esto podía tener a nivel nacional
si se diera en todos los ámbitos. Me divertía mientras otros tenían miedo.
Iba a seguir actuando en el barrio
pero pasó algo que no esperaba. El abogado que antes había amenazado notó que
podía haber cierta relación entre su caso y los otros dos, y empezó a correr el
rumor de que había un asesino en la zona. El cambio repentino de mi actitud
podía llegar a ser sospechoso, aunque era muy respetado como policía.
Decidí dejar por un tiempo de actuar
allí y me centré más en mi trabajo, el segundo ámbito de acción. Maté sólo al
más corrupto de mis compañeros y que encima era el más incapaz. Era el más
inoperante ya que no lograba resolver ningún caso sólo y parecía que solo se
hubiese metido en el departamento para cobrar coimas. No tardé nada en matarlo
ya que su única familia era su madre, una militante política de derecha,
conservadora, religiosa y pro dictadura.
No encontré la manera de darle otro
significado al asesinato, pero sabía que no llegarían a mí. De todas formas
seguiría de cerca la investigación para matar al que lo descubriera.
De la gente que estuve investigando
desde mi lugar de trabajo, sólo hice pública a la mitad. Al resto, las
“víctimas”, las mataba sin gastarme en buscar culpables. En total maté a unos
14/15, no me acuerdo.
Personas poderosas eran las que más me
interesaban y de hecho quería matar a todos los posibles. Nadie valía la pena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario