miércoles, 6 de junio de 2012

" F(x) = tan 55 " página 6


Supongo que recordaran que estábamos viviendo en una dictadura. No lo había mencionado, hasta el momento, para centrarme en los sucesos que llevaron a alienarme y volverme loco.
Olvidé un detalle, no es la dictadura que están pensando (ya que llamaron a elecciones y los militares habían “dejado” el gobierno). Si bien teníamos un presidente elegido democráticamente (aunque creo que ya les expliqué por qué la democracia representativa es una farsa: elegís entre un número de personas de clase alta que no conocés y tenés que confiar en sus promesas. De todos modos más adelante quizás me expanda este tema), éste continuó el modelo económico impuesto por la dictadura y no sacó a los militares de las calles. Implícitamente estaba prohibida la oposición y las manifestaciones, ya que eran reprimidas brutalmente.
A mi depresión se le sumaban las discusiones que tenía diariamente con la gente. Cada uno se preocupaba por sus problemas inmediatos (nadie analizaba nada a largo plazo) y poco estaban dispuestos a hacer para solucionar los problemas de fondo.
Dejando solo un poco la ideología que había gestado, volví a volverme crítico del gobierno y de las injusticias. Estaba cansado de vivir sin poder expresarme, de depender de las decisiones que ellos tomen (basándose solo en sus intereses) y de ver todas las idioteces que hacían.
El colmo es que la gente tenía miedo de quejarse, sin darse cuenta que son los únicos que pueden cambiar las cosas. Casi todos querían que los militares desaparecieran del ámbito político por completo y que se cambiara el modelo económico por uno más cercano al, paradójicamente, impuesto por la guerrilla. De la nada estaba de moda ser pro-guerrilla en el sentido económico, ya que cada vez se sufría más.
Nunca nos habían apoyado y terminamos en donde estamos por culpa de la población. Todos los días me peleaba con la gente por la misma razón, pero nadie admitía su error. Mágicamente nadie había apoyado a los militares, ¡increíble!
Este odio hacia la sociedad me llevó a darme cuenta de que el problema de todo son las personas. En conjunto somos pésimos tomando decisiones. La democracia no es lo mejor, ya que pocos son los que se esfuerzan por mejorar el mundo realmente. Los que luchan por los grandes cambios que mejoran la vida de todos.
El resto son oportunistas que si hacen algo es para quedar bien y sentirse bien consigo mismos (intentando expiar culpas). 

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