miércoles, 20 de junio de 2012

" F(x) = tan 55 " página 20


Todos los días sin excepción volvieron a golpearme. Ocho veces al día se turnaban diferentes personas, pagadas por los interesados en que esto pase, para golpearme de manera que no me mataran pero si me hicieran pasar lo peor posible. Buscaban que yo mismo me terminara suicidando o que sufriera en vida lo mayor posible.
Una noche me resigné y decidí dejar de intentar defenderme. Me puse a pensar que en realidad yo tenía que estar sufriendo por todo lo que hice, que me merecía todo lo que me estaba pasando por ser cobarde y no tener el valor para suicidarme.
Había matado a mucha gente, incluso a mi mujer, por cumplir una misión que creía correcta pero que no me animaba a cumplirla en mí. Me daba miedo morir y hasta prefería sufrir estas torturas diariamente.
Todos los días a la hora de bañarnos, unas diez personas formaban una fila y me violaban una tras otra. Hacían lo que querían conmigo y yo no oponía resistencia (tampoco tenía mucho sentido hacerlo). Incluso policías y presos no pagos empezaron a usarme como esclavo sexual. Mi vida era un infierno.
Me daban de comer las sobras de los demás, que previamente eran escupidas, tiradas al piso y otras barbaridades. Me daban el mínimo necesario para que no me desnutriera pero para que sintiera hambre. Lo mismo hacían con la bebida.
Todos los días antes de acostarme a dormir (me habían prohibido dormir en una cama) uno hacía pis en el suelo y yo debía acostarme encima.
Lo único que me tranquilizaba era escribir, que no pudieron prohibirme ya que afuera había una multinacional que se enriquecía con lo que yo escribía. De todos modos se las arreglaban para molestarme mientras lo hacía y hasta para robarme partes o tacharme cosas.
Varias veces tuve que volver a escribir ciertas partes por este motivo, así que si hay muchos errores en lo que escribí, sepan el por qué.
Una de las peores secuelas que me quedaron de esta etapa fue que me contagiaron de una enfermedad de transmisión sexual. Aún hoy en día no se conoce una cura contra este mal.
Y eso no fue todo, sino que también me volví bisexual. No podría explicar cómo fue que obligándome a hacer algo que no quería cambiaran mis gustos. Quizás fue una respuesta inconsciente para poder sobrellevarlo mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Licencia Creative Commons
Jonathan Fadama por Jonathan Dato se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en jonathanfadama.blogspot.com.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en http://jonathanfadama.blogspot.com/.