viernes, 16 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 21

La gente con la que empecé a relacionarme, al entrar al secundario, era bastante distinta a la que estaba acostumbrado. Eran más inteligentes, de mejor clase social (en parte yo me sentía menos por esta razón) y sentía que con ellos podría hablar de más temas que con los de mi primario que eran muy básicos.
Sentía que ellos habían sido como yo en sus primarios. Desde el primer día me sentí integrado. Si bien no recordé todos los nombres, me inserté simultáneamente en 2 grupos.
Era más parte de uno de los grupos que del otro, pero hablaba con ambos y me sentaba en clase entre ellos. El único problema surgía a veces cuando había que elegir grupos de trabajo y el número a elegir me perjudicaba, ya que cada uno era más parte de su grupo que yo.
Entre mis compañeros había de todo: personas con otra religión, de otras razas, de diferentes posiciones sociales, etc. Lo único que nos aunaba era nuestra inteligencia por arriba de la media.
Realmente me sentí muy cómodo con ellos hasta que llegó un día en el que nos fuimos de convivencia por una semana. En teoría esto era para reforzarnos como grupo, pero a mí me perjudicó. El problema era que a mí me gustan los grupos chiquitos de amigos de verdad y esta experiencia hizo que los grupos se hicieran más grandes y yo tenga menos importancia en él.
Yo seguí inconscientemente intentando llevarme con pocos y esto no me ayudó con la socialización. Mientras los demás se afianzaban en los más grandes yo intentaba conservar los viejos.
Y empecé a tener ciertos problemas también con personas de otra religión. Siempre tuve la duda de si son o no criados como malas personas. Mi madre me advirtió que sólo se llevaban entre ellos pero yo no hice caso, de hecho intentaría llevarme justamente con ellos.
Mi primer problema fue con uno que por alguna razón me trataba mal, pero para otros era re buenito. Luego con otro que yo quise que sea mi mejor amigo al principio, pero se peleó conmigo quién sabe por qué, luego de la convivencia. Yo me enteraría de esto gracias a otro de esa religión que al año siguiente se hizo mi mejor amigo, pero que este año se dejó de juntar conmigo por lo que el otro decía de mí. Yo ni siquiera había notado el distanciamiento.
Quizás por eso fue que la segunda mitad del año tuve menos salidas que al comienzo, y en su momento no entendí el por qué.
Este primer año no intenté llevarme con ninguna chica, aunque miré a varias. Era una división de chicas muy lindas.

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