Con 5 años de edad mis problemas no estuvieron ni cerca de solucionarse. De mi hermano voy a dejar de hablar por un tiempo, ya que prefiero hablar un poco más del jardín y de otras cosas.
Si bien en mi nuevo jardín me tenían como un chico que no iba a llegar a nada, ya empezaba a destacar en algo que sería bueno durante toda mi vida: números. Mientras la mayoría de los chicos tenían dificultad en recordar algunos números, yo ya había entendido el “mecanismo” para contar y saber el siguiente.
De todos modos seguía siendo un chico desobediente que no le gustaba en absoluto el lugar. Odiaba que me obligaran a dormir cuando no tenía sueño. Las maestras, cansadas de retarme todo el tiempo por no dormir e incitar a otros a que tampoco lo hagan, decidieron que no dormiría más la siesta. Creo que la última vez que dormí la siesta en el jardín me desnudé en mí cama, para que mi maestra se enojara y me echara del lugar. Sí, me tenía que hacer echar para poder salir.
Afuera deambulaba por el patio del jardín, visitaba a los más chiquitos, pero todas las maestras se ponían de acuerdo en retarme por no quedarme en un lugar. Contaba las horas para poder terminar el jardín.
Al contrario de muchos chiquitos, no recuerdo haber tenido alguna novia de la infancia en el jardín. Yo no estaba interesado para nada en ellas.
Este 1983 mi abuela comenzó a traerme una película por semana. ¡Cómo disfrutaba la llegada de una nueva!, llegué a tener como 200. Años más tarde, junto a mis juguetes, mi padre las llevó al sótano de mi abuela dónde quedaron abandonadas y se pusieron en mal estado. No entiendo por qué hizo esto, él sufrió cuando mi abuela hizo lo suyo con sus revistas y juguetes.
Otra cosa a destacar de este año es que mi madre me regaló una bicicleta cara. Aprendí a andar con rueditas, pero cuando quise aprender bien, mi madre no me dejó cambiarlas porque mi hermano era muy chiquito y también la usaba. A causa de esto hasta edad avanzada no aprendí a andar, lo que siempre intenté ocultar ya que me daba vergüenza. Años más tarde mi tío decidió enseñarme. El problema es que aprendí un día pero no volví a andar nunca más. Quizás me haya olvidado, no lo sé, se dice que es algo que no se olvida nunca…
El año siguiente empezaría el primario, estuve muy ansioso los meses previos. Quería algo nuevo para mi vida: aprender de verdad.
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