A partir de los 7 años tengo los recuerdos más nítidos e importantes de mi infancia, por lo que creo que podré escribir dos carillas, en lugar de una, por año.
Sin duda alguna este fue el año en que se dispararon mis miedos. Si bien ya había tenido miedo antes, a los 7 años se acrecentaron y apareció uno nuevo y fundamental. Antes de dormir intentaba pensar en algo lindo, como un dibujito animado, pero casi nunca funcionaba.
1985 fue un año de gran conmoción social, producto de un gobierno débil, intereses de los más poderosos para profundizar un modelo que los beneficia a ellos pero perjudica a los demás, intentos de golpe de estado, súper inflación, hambre, desocupación, etc. De todos modos yo no entendía nada de esto, pero en el noticiero pasaron unas imágenes que me llenaron de miedo: saqueos a los supermercados. Esto me produjo un verdadero temor a que vinieran a mi casa a robar comida, los indigentes.
El anteriormente nombrado fue el nuevo, que se le sumó a mi miedo anterior: una bruja. Es extraño porque lo que me hacía era bastante raro. Era verde y aparecía en la oscuridad cuando las personas con las que me encontraba me dejaban sólo por unos segundos. Ella decía algunas palabras y cómo que me tocaba o hacía algo que me producía una especie de cosquilleo horrible, que me hacía despertar y lo seguía sintiendo aún despierto durante unos segundos. Quizás se debía a un miedo a ser abandonado.
Tardé unos años en superar este último temor, cuando ya casi habiéndola olvidado, volví a soñar con ella y la golpee en un balcón. Desde ese momento me dejó en paz. Por el contrario, el miedo a la delincuencia no lo superaría hasta ser adulto.
Tiempo después tuve otros sueños de terror pero fueron inducidos. Yo era “consiente” de que estaba dormido y quería que suceda algo extraño, que me asustara. Finalmente pasaba y ahí me despertaba.
En otros sueños que tuve, al notar que podía tener cierto control sobre lo que soñaba, buscaba que me humillaran y me dejaran desnudo. Es un deseo bastante extraño para alguien de esa edad, pero yo sólo buscaba que se diera en sueños. Mi inspiración había sido los dibujitos animados, en los que en algunos episodios a algún protagonista le sucedía algo así en su realidad. Años más tarde buscaría que otras personas, familiares o desconocidos, me vieran “accidentalmente” desnudo sin que yo me diera cuenta (pero sí lo hacía).
No hay comentarios:
Publicar un comentario