Cuando cumplí los diez años de edad, mi abuela me compró mi primera historieta. Era sobre un gato y me pasaba horas leyendo, por lo que cada libro que me compraba lo terminaba en poco tiempo. Mi padre siempre me decía que así no lo disfrutaba, pero yo prefería hacerlo así.
Tiempo más tarde empecé a leer otras también. Por ejemplo sobre un indígena, sobre un millonario, una nena, etc. En fin sobre todas las historietas que me compraban o conseguía leer en el diario o alguna parte.
No pasó mucho tiempo hasta que decidí hacer mis propias historietas. Nuevamente se las mostré a todos mis compañeros y, al igual que con las otras cosas, tuvieron mucho éxito.
Pero no estaba conforme con sólo esto, sino que quería aprender a dibujar bien. Mis dibujos eran un total desastre, uno de los problemas que siempre tuve es que soy muy desprolijo.
Es así como les pedí a mis papás que me manden a un lugar a aprender humor gráfico. Después de mucho buscar encontramos un buen lugar para que pudiera aprender. Mi profesor era un reconocido dibujante para un diario, entre otros medios.
Al poco tiempo le agarré la mano y mejoré mucho la calidad de mis dibujos. Previamente había aprendido a copiar otros dibujos bastante bien.
Si bien al comienzo me estaba divirtiendo mucho, yo necesito emociones nuevas todo el tiempo para seguir enganchado con algo. Primero aprendía lo básico y estaba fascinado, pero luego empezamos a ver diferentes entornos/paisajes y ahí de a poco comencé a aburrirme.
En mi casa cada vez le dedicaba menos tiempo a dibujar y terminé sintiendo que la tarea que me daban para casa era una obligación más, en vez de un hobbie. De hecho prefería otras cosas en su lugar.
Mis padres notaron esto y decidieron no mandarme más. Yo estaba de acuerdo, el problema es que el último mes que iba a ir volví a engancharme porque íbamos a diseñar nuestro propio personaje. Yo le puse mucho entusiasmo a esto ese mes y quise seguir, pero mis padres no me lo permitieron.
Pensé en volver algún día pero ese momento nunca llegó. Ahora mientras escribo lo deseo tanto. Es una manera increíble de expresarse, al igual que la escritura y la música, que siempre me transmitieron más que la pintura y la escultura por ejemplo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario