martes, 13 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 18

Solía jugar con mi primo en la casa de mis abuelas. Como él era más grande, yo siempre lo imitaba y así maduraba un poco. De todos modos no era mucha la diferencia porque él era medio inmaduro y yo más maduro, en lo que respecta a la edad.
Mi otro primo, Mar, seguía siendo mi preferido junto con el anteriormente nombrado, Pedro; pero a partir de este año empezó el declive de nuestra relación y el alza en mi relación con Pedro.
Cada verano mi primo tenía alguna novedad en la que empezaría a girar alrededor mi vida. Los primeros años eran ciertos juguetes, otros las historietas, luego el futbol, la música, las mujeres, las drogas, etc. Gracias a él fumé por primera vez y empecé a tomar alcohol más seguido. Paralelamente fue mi máximo incentivo para probar, o tener la intención de hacerlo, ciertas drogas.
De todas formas, de más grande, llegó el momento en el que dejó de ser mi ídolo y empezamos a estar a la par. De hecho llegué a sentirme mejor que él, pero seguíamos teniendo la misma relación.
El problema con mi otro primo es que se volvió cada vez más estudioso y obediente de una madre que no quiso a mi familia nunca. Irónicamente uno de los veranos que pasé con ella, la tenía como mi tía preferida. Más tarde entendería como es en realidad.
Al ir creciendo noté que ya no teníamos los mismos gustos, que yo había cambiado por copiar a mi primo y a la sociedad en general. Él prefería hablar de estudio y jugar a juegos electrónicos. Yo pasé a odiarlos por ser malo, debido a no jugar con otros por vergüenza y por no tener los juegos en mi casa.
Más de grande él empezó a ser más normal, en lo que respecta a tener los mismos intereses que la mayoría de la gente de nuestra edad, pero nuestra relación ya estaba demasiado desgastada y nuestras personalidades nos jugaban en contra.
Cambiando un poco de tema, en lo que respecta a relaciones en el colegio, me empecé a llevar más con uno que había repetido y con el que jugábamos juntos en la plaza a la pelota. Luego con otro de un país limítrofe que no era muy bueno conmigo.
Un poco más tarde me llevaría con otros que serían más importantes. Entre ellos podemos nombrar a uno que era buena persona pero que terminó robando, vendiendo droga y formando parte de una banda barrial con la que tuve problemas más adelante.
Otro era un pibe muy buena onda, aunque categorizado falsamente como pobre, con el que me gustaba hablar de ocupaciones futuras, chicas y chicles.

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