Desde que empecé el colegio noté que había una materia que me costaba más que las demás. Esta era idioma extranjero. Mientras casi todos habían ido a un colegio con buen nivel y/o fueron a aprender en forma particular, yo había tenido a una profesora que al principio enseñaba bien, pero que con el correr de los años no la dejamos enseñar.
Por esta razón mi abuelo comenzó a ayudarme. Él sabía muchos idiomas, gracias a tener una madre (su padre murió en un terremoto) inmigrante que hablaba en otro idioma y años más tarde gracias a volverse radiotelegrafista en barcos.
Años anteriores ya me había intentado enseñar el idioma de su madre y el idioma del colegio, pero yo no aprendí. Mi padre por su parte intentó enseñarme otro idioma, que por alguna razón aprendió gracias a enamorarse de ese pueblo e ir a clases particulares. Tampoco aprendí nada.
Si bien las intenciones de mi abuelo fueron buenas, él no sabía nada de gramática ni de cómo enseñar y eso es lo que me iban a evaluar. Por esta razón, a mitad de año, mi madre decidió mandarme a aprender en forma particular. Años más tarde a mi hermano le pasaría exactamente lo mismo que a mí. La única diferencia fue que el tuvo un desempeño mediocre y yo uno excelente.
El día que fui a hacer la prueba de nivelación me dijeron que estaba entre el nivel 1 y el 2, por lo que me dieron a elegir. Decidí empezar por el primer nivel.
Desde el primer día de clases noté que era más inteligente que los demás y rendí el examen con solo una clase, siendo la mejor nota. Nuevamente me preguntaron si quería subir de nivel pero me negué.
Mis compañeros me recibieron muy bien desde el primer día. De hecho me esforcé porque así fuese. Había de todo un poco, pero sólo nombraré a los que más me interesan: una bajita y morochita que escuchaba muy buena música del exterior, una gordita y blanquita con múltiples problemas, y una muy normal físicamente y excelente persona.
Principalmente ellas 3 ocuparían el lugar vacío que habían dejado parte de mis compañeros a partir de mitad de año. Ir a inglés era lo que más me gustaba sólo por ellas. De los de mi colegio con el que más me llevé, durante la segunda mitad del año, fue con el más estudioso (pero yo tenía mejores notas). Vivía en una casa linda, cantaba y tocaba el piano, escuchaba música que a mí me gusta y tenía una mesa para jugar pun y pan.
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