miércoles, 14 de marzo de 2012

" F(x) = k " página 19

El último año de mi secundaria me llevé más que nada con un chico de buena posición social, que venía de un colegio privado con buenas calificaciones y que había sido expulsado por hacer cosas prohibidas en el colegio. Solía pelearse mucho, de hecho yo participé en pocas peleas pero los demás en muchas.
Y por el lado de las chicas, intenté llevarme con varias pero no pude. Tuve cortas relaciones gracias a sentarme junto a ellas en algunas ocasiones, pero al cambiarnos de banco éstas terminaban. Recuerdo a una oriunda de una isla, a otra bajita y morochita, a una morochita con lindo cuerpo y a una hija de verdulera.
De todos modos a la que más recuerdo es a Lina, una chica que quizás me gustó desde que la conocí pero nunca me di cuenta. Ella lo más probable es que si haya gustado de mí por comentarios que me llegaron. Años más tarde me gustaría por hacerse más bonita, pero ya en el secundario.
Algo que voy a recordar siempre es cómo me robaron la bandera al principio. Me llegaron rumores de que hubo sobornos para poner a otra como abanderada (casualmente hija de la jefa de la cooperadora del colegio). Finalmente a mitad de año me nombraron abanderado sin esforzarme y hasta copiándome siempre que podía.
Paralelamente estaba cursando el curso de ingreso para entrar al mejor secundario del  país. Todos iban a institutos para prepararse, pero yo estaba seguro de que no los necesitaba. Después de un esfuerzo moderado lo conseguí y entré con 70 puntos de sobra.
Por desgracia, a pesar de que lo intenté, tampoco conseguí una relación verdadera con nadie del curso de ingreso luego de finalizarlo. En parte la razón principal es que con el que más me llevé (recordemos que yo me centro en uno) es con un extranjero que no entró.
Volviendo al primario, teníamos que decidir a dónde irnos de viaje de egresados. Por votación había salido una zona de montañas llamada Baco. Mi padre no me dejaba ir tan lejos pero nunca me lo dijo, sino que mandó a decírmelo a través de mi vieja.
La nueva opción propuesta por padres que no dejaban a sus hijos o que no tenían la plata para pagar eso, era una ciudad costera, Santos. Hubo una gran pelea entre padres por ello y nos fuimos separados. La pelea principal era entre la madre de la chica que me robó la bandera y la mía.
Finalmente nos fuimos separados y ambos la pasamos bien. Yo sólo fui con un chico, el resto eran mujeres.

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