domingo, 1 de abril de 2012

" F(x) = x+b " página 1


Mi vida ya no podría ser la misma. ¿Qué hacer luego de sufrir una tragedia como esta?, no dejaba de preguntarme.
Los asesinos no recibieron bien las órdenes, o decidieron hacer el trabajo rápido y mentirle a su jefe, ya que no se molestaron en buscarme para acabar conmigo también.
Unos segundos después de que se fueran, salí del armario y casi lloro al ver semejante masacre ante mis propios ojos. Los cuerpos sin vida y ensangrentados en el piso, me ayudaron a aceptar la muerte fácilmente.
En ese momento no sabía si llamar a la policía, a una ambulancia, a mis amigos o a mi familia, para contarles la horrorosa noticia. Esta indecisión me llevó a estar arrodillado y sin hacer ningún ruido frente a ellos, durante unas 3 horas aproximadamente.
Luego de meditarlo bien decidí llamar a un integrante de cada parte de la familia (materna y paterna), para que contaran a los demás lo sucedido. Inmediatamente después llamé a la policía con un estado de paz tan grande, que me preguntaron si era verdad lo que les decía.
No tardaron mucho en llegar, me pidieron que salga del apartamento y que me vaya por un tiempo a la casa de algún familiar o amigo. Pronto tendría noticias de ellos para ir a declarar ante la justicia.
Como no tenía ganas de ver llorar a mis familiares, decidí ir a la casa de mi novia. A pesar de que conocía mi forma de ser, se sorprendía por mi aparente empatía y mi negativa de hablar con los medios.
Al día siguiente me llaman para declarar. Les cuento lo que había sucedido con cada detalle que recordaba y además les explico la situación en la que estábamos viviendo y las personas con las que se estuvo relacionando mi padre antes del crimen.
Me prometieron que se ocuparían del caso y que castigarían a los criminales. Les creí y me fui a lo de mi novia con algo de satisfacción.
Al llegar no hice otra cosa que acostarme a dormir, pensando en despertarme cuando todo se haya solucionado y hasta fantaseaba con la idea de que todo haya sido una pesadilla. Solo me levantaba para ir al baño a hacer mis necesidades y bañarme, porque comía en la cama y no hacía ninguna otra actividad más que preguntarle a Pen, mi novia, si ya tenía noticias sobre el caso.
Ante la reiterada negativa de sus contestaciones, entré en una depresión aún más seria y empecé a perder las esperanzas.

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