Inicié una investigación, articulando
varios casos bajo un mismo modus operandi. Ellos solían prestar dinero y ante
la falta de pago, iban a la casa del deudor y le disparaban un tiro a cada
miembro de la familia. Usaban silenciador para no alertar a los vecinos.
Esto mismo habían hecho con mi
familia, por lo que incluí mi caso también, para demostrar que venía de hace
mucho esta manera de actuar. Llegué a recopilar 9 casos así e inicié “la
búsqueda de los culpables”, aunque ya sabía quiénes habían sido.
Mandamos a dos agentes encubiertos
para investigar, entre dos bandas sospechosas, todo lo que ya sabía pero nadie
podía saber. A la primera la descartamos pronto como culpable de lo que estábamos
investigando, pero los apresamos igual. Eran una banda chiquita y yo me
preguntaba por qué íbamos contra estos y no contra los grandes que nombré
antes.
La segunda era la que yo quería
investigar particularmente. Estábamos avanzando pero de alguna u otra forma se
dieron cuenta y lo mataron. Nos mandaron su cabeza a la central de policía y un
video en el que estaban con las caras tapadas y lo torturaban.
Ante el horror todos comenzaron a
alterarse, pero yo no. Lo primero que pensé fue que teníamos a un informante.
Les planteé la idea a los demás pero todos prefirieron pensar que no. Querían
negar la realidad, ya que todos tenían algo turbio que cubrir. Preferían
cuidarse las espaldas entre ellos.
Para no despertar mucha sospecha y
terminar asesinado, descarté junto con los demás la teoría de un informante. De
todos modos seguí con el caso, aunque decidimos hacerlo más relajado y pensar
un mejor operativo.
Yo tenía un poco más de tiempo para
pensar cómo sería el golpe final, así que no me molesté para nada. Era cuestión
de esperar un poco, planearlo bien y no cometer equivocaciones. Al mismo tiempo
debía averiguar quién era el informante, pero sin despertar sospechas frente a
nadie.
Para averiguarlo empecé a observar
quiénes tenían actitudes sospechosas. Primero pensé en el jefe de toda la
central. El más importante siempre es el del expediente “desconocido” más
sucio. De todos modos al poco tiempo me di cuenta que si bien tenía ciertos
negocios turbios como prostíbulos ilegales, el narcotráfico no se encontraba
entre ellos.
Mis sospechas empezaron a focalizarse
en otra persona. Mi compañero.
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