Durante la espera me hice mayor de
edad, el peor cumpleaños de mi vida. Por más que mis seres queridos quisieron
festejar, yo a mis familiares no los quería ver y de mis amigos me había
distanciado mucho. La única con la que “festejé” fue con Pen. Tuvimos buen sexo
después de mucho tiempo de no hacerlo, me cocinó cosas ricas y me hizo masajes.
Un poco me despejé, pero al otro día todo volvió a la normalidad.
Finalmente el ansiado día llegó,
estaba muy nervioso y me puse a repasar lo que iba a decir. Había decidido
representarme a mí mismo, ya que sospechaba que mi abogado había hecho arreglos
con los asesinos para hacerme perder.
Una vez comenzado el juicio los
culpables respondían ante toda acusación de una manera irrefutable. Y es que
realmente no tenía más pruebas que mi propio testimonio.
Ellos trataban de orientar el juicio
hacia mis problemas psicológicos. El juez no les prestó mucha atención sobre
esto, pero empecé a notar que tenía favoritismo por ellos. A ellos les permitía
intervenir en todo lo que yo decía, pero a mí no me dejaba hacer lo mismo.
Pasó el tiempo y llegó la hora del
veredicto. Votaron con unanimidad a favor del acusado, absolviéndolos de todos
los cargos. Me agarró una desesperación muy importante en ese momento y empecé
a desacatar las órdenes del juez. Les dije a todos que el juicio estaba
arreglado, pero nadie me tomó en serio.
Vencido, volví a mi casa y me puse a
pensar qué podría hacer en el camino. Mientras caminaba una persona me
intercepta y me pregunta la hora. De la nada aparecen dos personas más, una con
una pistola en la mano. Me piden que entre a una camioneta negra y que no haga
nada sospechoso.
Una vez adentro de la camioneta, veo
que se encontraban allí uno de los asesinos (no el de la vez anterior) y mi ex
abogado. Me dicen que me volví una carga para ellos y que casi los atrapan por
mi culpa.
Comienzo a insultarlos, pero me tapan
la boca. Me dicen que piensan terminar el trabajo que se les había encomendado,
haciendo referencia al asesinato de mis padres y mi hermano.
Me llevan a un terreno baldío y
empiezan a golpearme muy duramente. Finalmente se aburren y deciden dispararme
3 veces. Me dejan ahí tirado pensando que había muerto.
Por suerte un vecino del lugar me
encuentra y me lleva al hospital.
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