lunes, 23 de abril de 2012

" F(x) = x+b " página 23


Me sentía un idiota, había hecho todo esto para  hacer justicia por mi familia y terminé siendo un esclavo más de quienes esperaba vengarme. Las ironías en mi vida ya eran una cosa corriente.
Por ahí todavía no entendieron que quise decir. Me hice adicto a las drogas. No, mentira, a las drogas no, solo a la mina. ¡Cómo odié esa cosa!, y a la vez cuánto la amé.
Cada vez que intentaba dejarla, me volvía totalmente loco. No podía pensar en otra cosa, ni siquiera en la venganza. Me estaba consumiendo totalmente.
Lo peor es que la estaba pasando pésimo cuando no la consumía, pero tenía cierta fuerza de voluntad para aguantarlo. El problema es que no me dejaba trabajar en forma correcta, por lo que me terminaba auto convenciendo de que debía consumir por el bien de la misión.
Ese es el gran problema de las adicciones psicológicas, que para mí son aún peores que las adicciones físicas. Yo podía soportar el sufrimiento, pero el cerebro actúa de manera que vos te creas que lo mejor es hacerlo. Te excusás a vos mismo y no te lo discutís mucho. Simplemente cualquier argumento que te digan o te imagines a favor, te convence enseguida de consumir.
Yo siempre creí que la gente era estúpida por caer en estas cosas. No podía entender cómo una persona no se daba cuenta que se estaba volviendo adicta, o que le estaba haciendo mal al cuerpo.
Al principio yo me ponía límites para consumirla, para manejarlo y evitar la adicción. Creía que podía ganarle a la droga, que era más inteligente que ella.
Desafortunadamente si no es la peor, pega en el palo. No solo es una de las que producen más muertes por sobredosis, sino que es de las más adictivas también. Produce tanto adicción física como psicológica.
De todos modos, y esto sonará algo contradictorio, no me arrepiento de haber consumido drogas. De lo que si me arrepiento es de haber jugado tanto con los límites.
Toda mi vida me gustó llevar las situaciones al extremo y manejarlas ahí, a ver si puedo zafar. Me produce mucha adrenalina y le da sentido a mi vida.
A su vez nunca me gustó estar feliz siempre. Si no tengo momentos de tristeza y enojo, no me siento humano. Provoco que pasen cosas malas a propósito. Esto genera conflictos con la gente que me rodea, pero por suerte ya no tengo ningún ser querido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Licencia Creative Commons
Jonathan Fadama por Jonathan Dato se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en jonathanfadama.blogspot.com.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en http://jonathanfadama.blogspot.com/.