lunes, 9 de abril de 2012

" F(x) = x+b " página 9


Aún mejor es cuando mezclás el verdal con alcohol, como hice en otras ocasiones. Ahí directamente mi cerebro dejaba de entender qué estaba sucediendo y solo miraba a los otros creyendo que mis pensamientos eran cosas que estaba diciendo.
Volviendo a la historia, como ya tenía arreglos con la policía y mi kiosco era el que reportaba las mayores ventas a mis “jefes” (los que me vendían la mercadería), empecé a conocer a gente más importante. Algunos de ellos eran policías corruptos y otros los capos importantes de la banda.
Fue algo bueno y malo a la vez. Empiezo por lo bueno.
Mi escalada hacia puestos más importantes jerárquicamente en este mundo, fue relativamente rápida este segundo año. Siempre manteniendo mi puesto de vendedor en el kiosco, empecé a venderles a proveedores que exigían más cantidad y a formar parte del brazo armado cuando había que pelear con una banda de la competencia.
Así fue como llegué a conocer hasta al eslabón más alto de mi banda y a varios importantes de bandas enemigas. El problema justamente fue que al conocer a todos los destacables, me di cuenta de que no eran las personas que habían matado a mi familia.
De todos modos este último tiempo no fue en vano, ya que aprendí todo sobre este mundo. Y si hay algo realmente importante que aprendí es que nadie es amigo de nadie, y la traición está latente todo el tiempo.
Esto último fue lo que me impulsó a tener encuentros con miembros de bandas rivales, conspirando contra la mía. Ellos creían que solo buscaba dinero, pero mi objetivo era ganarme su confianza, conocer a los de esa banda (que quizás fuesen los culpables de lo sucedido a mi familia) y de paso terminar con las lacras con las que me estaba relacionando.
Un día les pasé un dato fundamental. Habría una reunión entre altos dirigentes en un depósito teóricamente de juguetes, pero que en la práctica almacenaba una gran cantidad de droga.
Le di toda la información necesaria a la banda rival para que los ataque por sorpresa, les roben toda la mercadería y maten a todos.
Como recompensa me dieron el equivalente en dinero, de la mitad de las ganancias que obtendrían de lo robado.
En ese corto tiempo ya había conocido a todos los principales de la banda y ninguno era el que buscaba. Por lo que solo acepté el dinero y no volví a tener relación con ellos.

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