sábado, 14 de abril de 2012

" F(x) = x+b " página 14


Podríamos decir que lo anterior fue la mitad de lo que pasó a lo largo de estos 4 años. Ahora nos queda hablar de la segunda parte del plan.
La primera cosa que había hecho, por si no recuerdan, es adquirir una nueva identidad. Tan bien hizo su trabajo el que contraté, que pude anotarme en el curso para convertirme en detective de la policía, sin ninguna dificultad.
Para convertirse en detective de la policía uno debe pasar un riguroso curso, en el que sólo aprueban 1 de cada 100 aspirantes. El único requisito para entrar es tener el secundario completo, una buena salud, pasar rigurosos exámenes psicológicos y no tener antecedentes penales. Si cumplís con todo eso ya podés empezar y, si sos realmente bueno, en cuatro años convertirte en detective.
El curso consiste en aprender tiro, defensa personal, derecho, psicología, balística, criminología, primeros auxilios y luego elegir diferentes especializaciones.
Los exámenes teóricos no me representaron mucha dificultad ya que soy muy inteligente. De todos modos debo admitir que el uso prolongado de diferentes drogas fue arruinando de a poco mi cerebro.
La parte de acción fue aún más difícil, ya que si bien siempre tuve habilidad para los deportes, el curso era particularmente difícil y las drogas no ayudaban para nada. De cualquier forma yo estaba centrado en lo que quería, por lo que me salieron fuerzas internas que me ayudaron a intentarlo.
Me gustaría hablar un poco primero de lo que más me gustó de todo este curso: la defensa personal. Voy a explicar lo más claro posible cuál era la filosofía para poderse uno defender correctamente.
Lo primero que uno aprendía es cómo golpear. Con esto me refiero a la técnica empleada y el objetivo. Por lo general usábamos las diferentes partes el cuerpo para dar respuestas de la manera más simple, rápida y objetiva a los puntos sensibles del cuerpo.
La idea es que independientemente de quién sea el agresor o cuál sea la agresión, una persona pueda defenderse sin importar su fuerza. De cualquier manera nosotros como policías entrenábamos de manera fuerte y comprometida nuestro cuerpo, hasta llevarlo a límites por arriba del común de la población. Esto último es fundamental ya que la velocidad, la fuerza y la explosión son herramientas sumamente útiles que facilitan las cosas.

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