Me contaron que a él le gustaba ser
penetrado por travestis y picaneado en los testículos. En ese momento me dieron
entre nauseas y risa.
Cosas del destino que la suerte se
puso a mi favor (no creo en nada sobrenatural, pero a veces hay cosas
inexplicables). Él había pagado para sacarse fotos haciendo todo eso y cuando
salía una se le cayó. La agarré sin que nadie se percatara y me fui.
Ya tenía algo que usar contra él de su
vida personal, ahora me queda contarles qué pude averiguar de su compañero. Su
vida privada no era muy escandalosa como para usarla en su contra, pero si me
enteré de una cosa.
Era informante de una banda rival
nueva que había aparecido hace poco y que en realidad era una subdivisión de
una más grande que tenía presencia en todo el continente. Eran quizás la banda
más grande y poderosa de todo el mundo.
Él hacía negocios con ellos y tenía
pensado matar a su compañero en cualquier momento, para fusionarla con la otra.
Pude dejar que esto pasara pero prefería hacerlo con mis propias manos, por lo
que usé esto en su contra.
Teniendo estas dos cosas a mi favor
empecé a mandarles mensajes a sus domicilios y lugares de trabajo. Al primero
le mandé primero un mensaje que decía: “hola mi amor, ¿cuándo te penetro de
nuevo?”. No pude ver sus reacciones pero me las imaginaba y me ponía muy feliz.
Le mandé mensajes de ese estilo diariamente.
Luego empecé a extorsionarlo con que
le iba a decir a su mujer y a sus compañeros. Con esta excusa le pedía dinero a
cambio. No necesitaba esta plata, pero al menos le retribuía a la sociedad lo
que estos malnacidos le hacían. Siempre donaba este dinero que cada vez era más
grande.
Llegué a dejarlo casi en bancarrota,
imitando lo que le había hecho a mi familia. Seguro empezó a tener discusiones
familiares por esto, como las tuvieron mis viejos. De todos modos no hice que
pierdan la casa porque no quería perjudicar a su familia, que no era culpable o
al menos no tenía pruebas de ello.
Paralelo a todo esto al otro le mandé
un primer mensaje que decía: “¿No eran amigos?, ¿por qué lo querés cagar así?”.
A él también se los mandaba todos los días.
Luego empecé a amenazarlo con contarle
a su familia su profesión. Él intentaba mostrarse como la familia perfecta
frente a la sociedad. Incluso era respetado en el barrio por su figura
intachable.
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