jueves, 5 de abril de 2012

" F(x) = x+b " página 5


Luego de pasar un tiempo inconsciente en el hospital, me despierto sin entender mucho lo que estaba pasando. Un doctor se me acerca y me dice que me relaje, que todo iba a salir bien.
A esta altura ya no confiaba en esta clase de promesas, pero no me quedaba otra. El médico me informó que tenía la cara desfigurada, pero que en el tiempo que estuve inconsciente lograron arreglarme el resto de los daños causados por las balas y los golpes.
Al verme la cara en un espejo, me di miedo y asco a la vez. Mi cara me hizo acordar a una chica quemada, que había visto de chico en el transporte público.
El doctor me dijo que no me preocupara, que podía recomendarme un cirujano plástico muy bueno para que me arregle el rostro.
Por este motivo, me curé y fui directo a ver a este especialista. Mi familia no tenía ni idea de mi paradero ya que no habían podido identificarme y yo mentí acerca de mi nombre.
El cirujano me prometió dejarme la cara igual a como la tenía antes, pero le pedí que me cambie totalmente la cara. Sin entender ni preguntarme la razón accedió.
Yo tenía un plan. La justicia, irónicamente, no quiso hacer justicia, por lo que yo debería hacerlo por mi cuenta. Ya había pensando cómo en el lapso anterior al juicio. Mi característica de planeador seguía intacta.
Antes de empezar, va, ya había empezado cambiándome el rostro. Los criminales me ayudaron sin darse cuenta. Como decía, antes de empezar debía despedirme de alguna forma de mi novia, ya que no quería que desperdicie su vida buscándome.
Por este motivo le envié una carta diciéndole que ya no la amaba, que estaba enamorado de otra persona y que me había ido a vivir a un lugar lejano con ella. Sabía que la única manera de cortarle y que no intentara volver conmigo era con una infidelidad. Se lo hubiese dicho en persona, pero mi cara era diferente y no hubiese tolerado verla llorar ni que me identifique si me veía por la calle.
Mi plan era matarlos, pero no les iba a dar el placer de ir preso por ello. Además, quería burlarme de alguna forma de la justicia y hacer pagar a todos los cómplices y corruptos.
Para lograr todo esto tenía que hacer una misión “imposible”. Debía infiltrarme al mismo tiempo entre la mafia de la droga y la policía. La cara nueva ya la tenía, pero necesitaba una identificación falsa.

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