domingo, 8 de abril de 2012

" F(x) = x+b " página 8


Si mi novia hubiese sabido de todo esto se hubiera puesto muy triste, ya que odiaba toda sustancia que genere adicción y enfermedades.
Sobre esta droga en particular, me gustaría contarles de un día que estaba en la casa de una amiga, con otro amigo más. Mi amigo estaba viendo un partido de pelota pie y mi amiga y yo queríamos ponernos a fumar.
A pesar de hacer todo esto por el plan, ya desde chico me interesaban las drogas e inconscientemente aproveché todo esto para probar la mayor cantidad posible y tener nuevas experiencias.
Mi amiga no quería que su madre se enterara y ese día no estaba, ya que solía trabajar de noche. Por este motivo nos invitó a hacer lo que más nos gustaba.
Después de mucho molestar a nuestro amigo para que deje de mirar su club y deporte preferido, lo convencimos y empezamos a armar. De hecho nuestra amiga era la experta por lo que hizo los honores, aunque se quedó con la mayor cantidad.
A los tres nos producía algo diferente. A mi amigo lo dejaba en un estado de paz y lo hacía más introvertido. Decía algunas pavadas, intentando sonar como un filósofo, y se ponía a observar con mucha atención un punto fijo. Luego al ver algo gracioso que yo hacía, se reía a carcajadas sin parar.
Mi amiga parecía como si no supiera consumir o le pegaba muy poco y solo simulaba estar drogada. Cada cinco segundos decía que nunca había estado tan drogada, que quería dejar de estar así; y luego variaba su estado de ánimo bailando y riéndose conmigo mientras filmaba nuestras locuras.
Finalmente llegamos a mí. Yo soy al que más efecto le hacía y eso que mis primeras veces no sentía absolutamente nada. Un cigarrillo normal me hacía sentir más cosas. Cuando le tomé el gusto, me empezó a achinar aún más mis ojos (que ya son achinados de por sí), no podía dejar de sonreír y de bailar, no tenía vergüenza de nada, hacía cosas de las que reaccionaba tarde, me colgaba durante largos minutos y me duraba más el efecto que a los otros dos.
Esa vez, a pesar de que intentamos que no, entró humo a la casa, pero creo que la madre nunca se enteró. Una anécdota graciosa de esa vez, es que dos vecinos nos vieron en pleno acto. De todas formas nunca dijeron nada.
Luego vino otro amigo nuestro, y fumamos de lo suyo, hasta que nos agarró sueño y nos acostamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Licencia Creative Commons
Jonathan Fadama por Jonathan Dato se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en jonathanfadama.blogspot.com.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en http://jonathanfadama.blogspot.com/.