Si mi novia hubiese sabido de todo
esto se hubiera puesto muy triste, ya que odiaba toda sustancia que genere
adicción y enfermedades.
Sobre esta droga en particular, me
gustaría contarles de un día que estaba en la casa de una amiga, con otro amigo
más. Mi amigo estaba viendo un partido de pelota pie y mi amiga y yo queríamos
ponernos a fumar.
A pesar de hacer todo esto por el
plan, ya desde chico me interesaban las drogas e inconscientemente aproveché
todo esto para probar la mayor cantidad posible y tener nuevas experiencias.
Mi amiga no quería que su madre se
enterara y ese día no estaba, ya que solía trabajar de noche. Por este motivo
nos invitó a hacer lo que más nos gustaba.
Después de mucho molestar a nuestro
amigo para que deje de mirar su club y deporte preferido, lo convencimos y
empezamos a armar. De hecho nuestra amiga era la experta por lo que hizo los
honores, aunque se quedó con la mayor cantidad.
A los tres nos producía algo
diferente. A mi amigo lo dejaba en un estado de paz y lo hacía más
introvertido. Decía algunas pavadas, intentando sonar como un filósofo, y se
ponía a observar con mucha atención un punto fijo. Luego al ver algo gracioso
que yo hacía, se reía a carcajadas sin parar.
Mi amiga parecía como si no supiera
consumir o le pegaba muy poco y solo simulaba estar drogada. Cada cinco
segundos decía que nunca había estado tan drogada, que quería dejar de estar
así; y luego variaba su estado de ánimo bailando y riéndose conmigo mientras
filmaba nuestras locuras.
Finalmente llegamos a mí. Yo soy al
que más efecto le hacía y eso que mis primeras veces no sentía absolutamente
nada. Un cigarrillo normal me hacía sentir más cosas. Cuando le tomé el gusto,
me empezó a achinar aún más mis ojos (que ya son achinados de por sí), no podía
dejar de sonreír y de bailar, no tenía vergüenza de nada, hacía cosas de las
que reaccionaba tarde, me colgaba durante largos minutos y me duraba más el
efecto que a los otros dos.
Esa vez, a pesar de que intentamos que
no, entró humo a la casa, pero creo que la madre nunca se enteró. Una anécdota
graciosa de esa vez, es que dos vecinos nos vieron en pleno acto. De todas
formas nunca dijeron nada.
Luego vino otro amigo nuestro, y
fumamos de lo suyo, hasta que nos agarró sueño y nos acostamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario