Lo primero que hice fue donar el
dinero ganado a una organización sin afiliación a ningún partido político, que
realiza diferentes actividades para mejorar la calidad de vida de los más
perjudicados por el sistema.
Dinero no necesitaba ya que si bien
corté relación con ellos, me pusieron en contacto con una banda amiga que
vendía otra droga para que trabajara (si a esto se lo puede considerar
trabajar)
El nombre de esta nueva droga era
“Lisa”, es semisintética y produce efectos psicodélicos. No produce adicción ni
es tóxica.
Su uso produce alucinaciones, mezcla
los cinco sentidos, distorsiona la percepción del tiempo y disminuye el ego.
Se dice que puede tener fines
terapéuticos para el cáncer y problemas psicológicos y neuronales. Su efecto en
comparación con otras drogas, es bastante prolongado pudiendo durar hasta 10 hs
(dependiendo de la cantidad ingerida).
Entre sus efectos negativos se pueden
nombrar: contracciones uterinas, fiebre, niveles elevados de glucemia, aumento
de la frecuencia cardíaca, transpiración, temblores, etc. A su vez en algunos
casos la persona puede sufrir un “mal viaje”, teniendo una experiencia
desagradable.
De todos modos sus efectos son
bastante impredecibles dependiendo de la personas y de la ocasión. En muchos
casos las personas recuerdan “escenas” de su experiencia psicodélica, de modo
repentino mientras viven su vida normal.
Mi experiencia con esta droga fue
quizás la mejor de todas. La primera vez que la consumí fue en la casa de
nuevos “amigos”. Ah, olvidé mencionar algo. A pesar de que dejé a la otra
banda, seguí vendiendo este nuevo producto en el mismo kiosco. La otra banda tuvo
nuevos líderes, pero era menos poderosa que la que los “venció” y que la que
estaba ahora, por lo que era intocable (además no sabían que yo los traicioné).
Mi producto no era competencia del de ellos porque era diferente. Ese era el
código del barrio.
Acerqué este nuevo producto a los pibes
que había conocido y entablado “amistad”. Con algunos de ellos tuve mi primera
experiencia.
Nos juntamos en la calle a tomar
alcohol y fumar un poco. Luego iríamos a bailar. Ya una vez casi pasado el
efecto de las otras sustancias, consumimos la que era nueva para mí y alguno de
ellos.
Inmediatamente nos subimos a un
colectivo para ir a un boliche. Tardamos entre media hora y una hora en empezar
a sentir algo.
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