martes, 3 de abril de 2012

" F(x) = x+b " página 3


Pasa un mes más y aunque en teoría el juicio sigue en pie, no hay ningún avance considerable. Incluso en un momento la justicia vira su eje y empieza a considerarme sospechoso.
La duda se plantea en base a que yo estaba en el momento en que los mataron, en que no tenía una muy buena relación con ellos, en tardar en llamar a la policía como si tuviese algo que ocultar y en que una prueba psicológica que me hicieron no daba resultados positivos.
Por suerte en poco tiempo mi abogado pudo demostrar mi inocencia, pero seguíamos sin conseguir que los otros vayan presos.
Un día salí a caminar por una calle tranquila, porque solía despejarme un poco, me ayudaba a pensar con más claridad y a tomar mejores decisiones. A diferencia de otras ocasiones, vi algo que me impactó realmente.
Como recordarán, yo tenía en mi mente las caras de los responsables del asesinato de mi familia. Bueno, ese día que salí a caminar por una zona que no frecuentaba, vi a mi abogado con uno de los asesinos sentados en un bar, hablando y riendo como amigos.
Mi estado de ánimo se alteró y fui corriendo a enfrentarlos. Le dije que eran unos hijos de puta y que ahora entendía por qué el juicio no avanzaba. Mi abogado intentó calmarme y explicarme que era una reunión de rutina que se hace en todo juicio, pero no le creí. Le prometí al asesino que todos los culpables iban a pagar por lo que hicieron y me fui.
Les conté a todos mis seres queridos lo que sucedía, para que me dieran ideas de cómo proseguir. Me dijeron que tenga cuidado, pero que denuncie lo sucedido ante la policía y que pida el cambio de abogado.
Eso mismo hice, pero era muy querido ese abogado y no me creyeron. De hecho se rieron de mí y me trataron de loco. Luego pararon de burlarse y me dijeron que confíe en mi abogado, o que me pague con mi dinero otro, ya que el Estado no me proporcionaría otro.
Ante semejante situación me fui indignado y me puse a hablar con mis familiares para que alguno pague una abogado. Increíblemente ninguno se ofreció a pagarlo, solo me “aconsejaron” que siga  exigiendo otro abogado ante la justicia. Parecía que a ninguno le importaba lo que había pasado. O quizás ya se habían resignado.
Enojado con la vida decidí esperar al juicio final y luchar ahí, intentando confiar en la justicia una vez más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Licencia Creative Commons
Jonathan Fadama por Jonathan Dato se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en jonathanfadama.blogspot.com.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en http://jonathanfadama.blogspot.com/.