Esto los
alteró aún más, pero no alcanzó. Salió en todos los medios que había un
criminal haciendo todo esto (a diferencia de los otros casos), pero no hablaron
de mis demandas. Por este motivo empecé a difundir todo esto por correo
electrónico, haciéndose muy popular el reclamo.
Incluso
llegó a armarse una manifestación a favor de mis reclamos, sin que yo la
organizara. Tuvo repercusión, aunque fueron reprimidos y no muy mediatizados
por la prensa. La empresa no dejó de funcionar, pero si lo dejó de hacer en el
país.
El primero
de los casos sirvió como ejemplo a un país vecino y el segundo a una marca de
comida más, a una marca de ropa y a una empresa que organiza desfiles; que se
unieron a la campaña publicitaria. Los otros dos casos no ejercieron mucha
influencia sobre otras marcas, pero si sobre la sociedad.
Y cuando
todo parecía que estaba saliendo bien me llegó un caso de mi trabajo original,
agente de narcóticos.
Resulta
que una chica recurrió a nosotros porque unos delincuentes mataron a su esposo.
Se sospechaba que fue mediante un ajuste de cuentas, ya que su marido vendía
droga para una banda de narcotraficantes.
Ella
desconocía el oficio de su marido, quién siempre le decía que trabajaba para
una empresa sin darle muchos detalles. Al enterarse, empezó a gritarnos negando
la realidad. Estaba tan enamorada que no quería enfrentar la realidad.
Enseguida
prendió un cigarrillo para tranquilizarse, yo no lo podía creer. Le recomendé
que no fumara, que aunque creía que la tranquilizaba en realidad le producía
más ansiedad, sumado a todos los otros problemas que trae aparejado su consumo.
No quiso ni escucharme, y me respondió de mala manera que ya era grande para
decidir cómo arruinarse la vida.
Me
comprometí con este caso aún más que con los otros (recuerden que había decidido
darles realmente importancia, preocupándome por resolver los casos y al mismo
tiempo dar apoyo emocional a las víctimas, para que no sufran lo que yo sufrí).
El
sufrimiento de ella lo sentía diferente, me importaba más, era como si lo
estuviera sintiendo yo mismo. No podía soportar verla llorar, de hecho nunca
pude soportar ver a una mujer llorar.
Le
prometí que iba a atrapar a los culpables y que iban a pagar por lo que
hicieron. Que si ella no estaba conforme con lo que se hacía, yo tampoco lo estaría
y lucharía porque fuese mejor.
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