martes, 29 de mayo de 2012

" F(x) = 2x " página 29


Automáticamente perdieron el apoyo popular, pero ya no lo necesitaban. Su excusa era que estaban en guerra y que no poseían los elementos para poder acabar con el terrorismo ilegal. Ahora solo tenían el apoyo de un 70% de la clase alta, un 30% de la clase media y un 10% de la clase baja; es decir 25/30%.
La guerrilla aumentó aún más su número y su apoyo. El ejército popular llegó hasta una cifra de 25000 soldados y un 10% de la población se puso a su disposición en cierta forma.
Por su parte, el enemigo duplicó sus combatientes gracias al apoyo extranjero. Llegaron a formar un solo ejército de 200000 personas (y con un apoyo popular del 25/30% como antes mencionamos). Ahora no solo eran más, sino que armamentísticamente eran muy superiores. No era lo mismo luchar contra nuestras FFAA súper atrasadas y desabastecidas, que contra toda la maquinaría militar de última tecnología de las grandes potencias.
La única condición para que todo esto cesara era que todos los guerrilleros se rindieran y entregaran. Prometieron que no serían asesinados, pero si juzgados ante la ley marcial. Por su parte, las potencias rectificaron que mientras más tiempo se tardase en solucionar el problema más tiempo estarían en el país. Si tardaban 1 año en vencer a la guerrilla, se quedarían durante otro año más para asegurarse de que no resurja (y así proporcionalmente).
Yo no sabía qué hacer en ese momento. Yo era el que había detonado todo esto y no lo podía controlar de ninguna forma. Lo peor es que no sabía de qué lado ubicarme, era parte del 55/60%, sólo creía que lo mejor era que se rindieran para evitar muertes en vano. La guerra no la iban a ganar, por más de que muchos estuvieran hipnotizados por el lema “la nación vencerá la invasión, no más traidores abusadores”.
Las potencias, sin ningún respeto por los derechos humanos, empezaron a bombardear zonas de clase baja (donde se ubicaban la mayoría de los guerrilleros y donde la mayoría estaba en contra de la invasión). Podrían haber hecho lo mismo con las zonas de clase media, pero les convenía más atacar a los débiles.
Nadie podía creer que esto estuviese pasando en nuestro país. Todas esas imágenes solo nos sonaban familiares gracias a la televisión, pero nunca habíamos experimentado el horror en carne propia. Muertes y destrucción por todas partes. Al final, los habían apoyado para traer paz y solo lograron más guerra.

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