Automáticamente perdieron el apoyo
popular, pero ya no lo necesitaban. Su excusa era que estaban en guerra y que
no poseían los elementos para poder acabar con el terrorismo ilegal. Ahora solo
tenían el apoyo de un 70% de la clase alta, un 30% de la clase media y un 10%
de la clase baja; es decir 25/30%.
La guerrilla aumentó aún más su número
y su apoyo. El ejército popular llegó hasta una cifra de 25000 soldados y un
10% de la población se puso a su disposición en cierta forma.
Por su parte, el enemigo duplicó sus
combatientes gracias al apoyo extranjero. Llegaron a formar un solo ejército de
200000 personas (y con un apoyo popular del 25/30% como antes mencionamos).
Ahora no solo eran más, sino que armamentísticamente eran muy superiores. No
era lo mismo luchar contra nuestras FFAA súper atrasadas y desabastecidas, que
contra toda la maquinaría militar de última tecnología de las grandes
potencias.
La única condición para que todo esto
cesara era que todos los guerrilleros se rindieran y entregaran. Prometieron
que no serían asesinados, pero si juzgados ante la ley marcial. Por su parte,
las potencias rectificaron que mientras más tiempo se tardase en solucionar el
problema más tiempo estarían en el país. Si tardaban 1 año en vencer a la
guerrilla, se quedarían durante otro año más para asegurarse de que no resurja
(y así proporcionalmente).
Yo no sabía qué hacer en ese momento.
Yo era el que había detonado todo esto y no lo podía controlar de ninguna
forma. Lo peor es que no sabía de qué lado ubicarme, era parte del 55/60%, sólo
creía que lo mejor era que se rindieran para evitar muertes en vano. La guerra
no la iban a ganar, por más de que muchos estuvieran hipnotizados por el lema
“la nación vencerá la invasión, no más traidores abusadores”.
Las potencias, sin ningún respeto por
los derechos humanos, empezaron a bombardear zonas de clase baja (donde se
ubicaban la mayoría de los guerrilleros y donde la mayoría estaba en contra de
la invasión). Podrían haber hecho lo mismo con las zonas de clase media, pero
les convenía más atacar a los débiles.
Nadie podía creer que esto estuviese
pasando en nuestro país. Todas esas imágenes solo nos sonaban familiares
gracias a la televisión, pero nunca habíamos experimentado el horror en carne
propia. Muertes y destrucción por todas partes. Al final, los habían apoyado
para traer paz y solo lograron más guerra.
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