No sé si
se habrán dado cuenta pero lo que hice fue ir a recuperar mi empleo. Era
realmente bueno en ese puesto si lo hacía con dedicación. Pensé que me sería
complicado volver, pero me aceptaron con una sonrisa de nuevo.
No
dieron muchas vueltas para devolverme el trabajo ya que no habían podido cubrir
mi lugar con éxito. Las personas que habían probado no rendían de la misma
manera que yo lo hacía.
Por un
momento dudé de si podría poner el mismo empeño para resolver los casos ahora
que no era algo personal. Pero el hecho de pensar que otras personas podían
estar sufriendo lo que yo sufrí y esperando justicia de personas corruptas, me
motivó a tomármelo muy enserio.
Decidí
que de ahí en más no solo resolvería los casos, sino que me involucraría más
emocionalmente con cada una de las víctimas. En cierta forma les estaba
brindando a los demás lo que yo esperé recibir en su momento.
Mi
ideología de ese momento era que en la vida uno tiene que dar lo que espera
recibir, y que todo cambio que uno pretenda para la sociedad lo tiene que
impulsar dando el ejemplo. Si todas las personas se preocuparan al menos un
poco más por el resto, esperando que las demás hagan lo mismo por ellos,
viviríamos en una sociedad que roce la perfección.
Estos
pensamientos son los que me llevaron a no limitarme a casos que tengan relación
directa con mis competencias como agente de narcóticos, sino que a partir de
ese momento empecé a tener un pensamiento más abierto y en búsqueda de resolver
los problemas en profundidad de la sociedad.
De todas
maneras empecé de a poco y no llegué a esa reflexión hasta mucho tiempo
después. Primero simplemente volví a mis tareas resolviendo conflictos con
narcotraficantes.
Lo
primero que intentamos hacer con el grupo fue cooperar internacionalmente para
atrapar a la banda que mencioné en el libro anterior. Esa banda que les nombré
que era la más grande del mundo y que había comenzado a operar en el país.
Sus
tareas incluían narcotráfico, robo, robo de automóviles, extorsión, trata de
personas, inmigración ilegal, blanqueo de dinero, asesinato, proxenetismo,
crimen, asalto, secuestro y tráfico de armas. Tenían más de 70 mil miembros y
presencia importante en 7 países (además de pequeños trabajos en muchos otros
países). Solían considerarse una familia que no se puede abandonar.
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