Las leyes se hacen a su conveniencia,
y cuando van en contra de sus intereses es para evitar un mal mayor, que la
gente descrea del gobierno y del sistema. Que busque reemplazarlo por uno
mejor.
Es increíble que todo esto viniera de
un policía, que por lo general suelen ser personas cerradas, de derecha,
conservadoras, fieles al orden y al gobierno y en contra de todo tipo de
protestas.
Explica que si bien siempre tuvo
tendencia a ser así, contrariamente a lo que le pasa a la mayoría de las
personas, a medida que fue creciendo se volvió más crítico. Empezó a ampliar su
punto de vista sobre los más variados temas.
Por último, los medios eran lo que más
odiaba. Había decidido no mirar la TV ni escuchar la radio, ni leer los
diarios. Sostenía que servían al sistema para lavarle el cerebro a la gente y
que piensen lo que ellos quieran.
Primero me pareció una locura
conspirativa, imposible de realizarse. Pero al poco tiempo, cuando empecé a
hacerme la idea de que fuese posible, me di cuenta de que no era algo tan
improbable. Con solo mirar lo que pasaban en los medios cada día, te dabas
cuenta que lo que las personas defendía y decían en su vida cotidiana, eran
reproducciones de los “argumentos” impuestos.
No tardé en preguntarle por qué servía
al sistema, haciendo cumplir por la fuerza leyes que le parecían ilegítimas, y
así mantener el orden. Me respondió de manera concisa que “antes de que otro lo
hiciera y sin pensar, prefería poder intervenir en cada caso en el que su
criterio pueda ser tomado en cuenta.”
Me convenció, de hecho todo lo que
decía me convencía. Era el profeta perfecto para una nueva religión (broma). Lo
que sí sostenía siempre es que esperaba la llegada de alguna persona que
lograra cautivar a la gente para lograr un cambio profundo en la sociedad, con
un modelo realmente inclusivo para todos, con justicia y libertad.
Creía, contrario a lo que yo pensaba,
que con que cada uno diera el ejemplo desde su lugar no alcanzaba, ya que la
mayoría de las personas nunca lo iba a intentar. Se necesitan revolucionarios
para cambiar las cosas. Aunque parece que evolucionamos, en el fondo cada vez
estamos peor. Nos hacen creer que cada vez tenemos más derechos, pero solo
cambia la forma de esclavitud (antes al menos ser era más consciente de esto,
ahora somos esclavos toda nuestra vida sin darnos cuenta).
Y él no era el único que opinaba.
Todos los días escuchaba gente quejándose de las injusticias del sistema.
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