domingo, 20 de mayo de 2012

" F(x) = 2x " página 20


De hecho tuve que dedicarme a leer bastante antes de idear un plan de acción. Finalmente me inspiré en revolucionarios, guerrilleros, terroristas y en mi propio trabajo anterior.
Tenía que realizar varias cosas en forma paralela. Una era conseguir fondos para montar un partido político. De esta manera conseguiría aún mayor impunidad y haría pública mis ideas. Para conseguir financiación recurriría, paradójicamente, a ciertos grupos narcos a los que les daría inmunidad a cambio. Era un precio alto a pagar, pero valía la pena.
Olvidé mencionar un detalle, por la muerte del otro yo ocupé su lugar. Era el encargado del departamento nacional de lucha contra el narcotráfico. Me había convertido en el detective de mayor jerarquía dentro de esta especialización.
Al mismo tiempo organizaría una guerrilla terrorista. Ésta estaría formada por narcos terroristas revolucionarios extranjeros (con los que empecé a tener contacto, gracias a mis conocidos). Éstos no solo nos proveerían de miembros, sino también de entrenamiento, logística y armamento.
A su vez buscaría reclutar por dinero e ideales a personas marginales y anti-sistema. Para ello hice una campaña por diferentes pueblos de clase baja. Obvio que mi nombre no aparecía por ningún lado, daban la cara supuestos políticos que en realidad solo obedecían órdenes de bandas narco.
Más de la mitad de las bandas narco del país se unieron a esto y a su vez ingresaron muchas internacionales que traían cosas necesarias. Los criminales íbamos a controlar el país, de hecho en la práctica ya lo dominan (pero son criminales legales). En realidad ellos creían que iban a dominarlo, pero yo me ocupé de que creciera solo lo suficiente para que cumplieran con lo que necesitaba.
Las “víctimas” serían fuerzas de seguridad, políticos y grandes empresarios. Valía la pena sacrificar algunas víctimas “inocentes” (si aceptaban hacer esto por dinero muy inocentes no eran y si lo hacían por ideales me parecía genial. La política era no reclutar por la fuerza, para que no nos delataran en caso de ser atrapados. Se buscaba fidelidad y de paso me aseguraba que no hubiera inocentes que fueran forzados a hacer esto).
Yo como presidente del partido político repudiaba todos los actos de la guerrilla y muchos de los guerrilleros (solo unos pocos, los más importantes, sabían que yo era el verdadero líder) se preguntaban por qué yo no era víctima de sus ataques.

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