Desperté
en un hospital, como de costumbre. A mi alrededor no había nadie, ni
especialistas en salud ni compañeros del trabajo. Miento, si había alguien,
otra persona solitaria en estado inconsciente, acostada en la cama de al lado.
Lo único
que me interesaba saber era qué había pasado, mi salud era lo de menos. Esperé
por unos 2 minutos, pero no pude aguantar más. Empecé a pedir por un doctor en
un tono algo elevado.
No se
hizo esperar mucho la aparición de uno, quien me dijo que me quedara tranquilo
para recuperarme mejor. Cometí un error al decirle que era policía y que
necesitaba saber algo de un trabajo, ya que se negó para que no me estresara.
Al día
siguiente (imaginen mi estado, sumado a que siempre fui impaciente) me vino a
visitar uno del trabajo. Me preguntó cómo estaba, si necesitaba algo etc. Le
dije que quería saber sobre el operativo.
Me contó
que el doctor le había dicho que me iba a recuperar, que necesitaba hacer mucho
reposo. Le puse cara de “te voy a pegar si no me respondés sobre lo que te
pregunté”, con lo que entendió que estaba interesado en saber lo que pasó.
Desobedeció la advertencia del doctor y me empezó a contar.
El
tiroteo había tenido un resultado “desfavorable”. Yo había sido herido, mi
compañero asesinado y los delincuentes no pudieron ser juzgados. Esto último me
puso loco.
Le
pregunté por qué no podrían ser juzgados y me dijo que los únicos dos
delincuentes que se encontraban ese día habían recibido mis disparos. Me puse
contento por un momento, pero acotó algo más.
Uno de ellos
había muerto casi en el instante por un disparo en el corazón. El otro recibió
un disparo en la cabeza, pero no murió. En ese momento me alteré mucho, pero mi
compañero me calmó.
Me dijo
que se encontraba en coma, en este mismo hospital. En pocos segundos me imaginé
cinco maneras diferentes de matarlo en forma simulada, pero no sabía si estos
dos habían sido los que yo quería matar.
Le pedí
si podía mostrarme unas fotos de ellos. Por suerte llevaba consigo una carpeta
con lo que necesitaba. Ambos eran los asesinos de mi familia, por lo que sonreí
disimuladamente.
Ahora
solo quedaba ver qué haría con el que estaba en coma. Si lo mataba, el
principal sospechoso sería yo. Debía pensar qué sería lo mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario