Tenía esperanzas de que una vez
desarticulada mi antigua guerrilla, los militares dejarían el poder. Sin
embargo, leyendo sobre las dictaduras anteriores y viendo lo que estaban
haciendo, las fui perdiendo.
No solo estaban luchando contra la
guerrilla, sino que estaban aprovechando su poder para matar a toda persona que
pudiera traerles problemas. Con esto me refiero a sindicalistas, militantes
políticos opositores, etc.
Y eso no era lo peor (como si no fuese
algo terrible ya de por sí) sino que además estaban gobernando, con todo lo que
esto implica. Estaban sancionando y derogando leyes. Tenían poder absoluto
sobre el país para hacer lo que quisieran con él.
Obviamente las primeras leyes que
derogaron, fueron las indirectamente obras de la guerrilla. Pero no se
limitaron a solo esto, que cierto apoyo popular tuvo gracias a la presión
mediática que antes mencioné, sino que avanzaron sobre toda ley que pudiera
beneficiar a las clases bajas.
Esto les ocasionó cierta impopularidad
entre ellas, pero con esto no alcanzaba. Tenían idiotizada a la clase media
(que apoyaba al gobierno por miedo al “terrorismo guerrillero”, que claramente
no se comparaba con los crímenes que estaba cometiendo el Estado de facto) y
representaban los intereses de las clases altas (quienes se vieron enriquecidos
como nunca antes en ese período).
El sistema consistía en nula
participación política y libertad de expresión (salvo la indirecta e implícita
que ejercían los más ricos) y un modelo económico en el que no intervenía el
Estado más que para asegurar que los trabajadores no se quejaran. Este modelo
lo justificaban con que la economía debía funcionar libremente para ser
eficiente y no dar pérdidas. En teoría en el largo plazo sería lo mejor.
Las 3 clases lo vivieron de maneras
diferentes. La clase baja se empobreció cada vez más. Familias enteras
trabajaban 14 hs diarias para cubrir solo la canasta alimentaria, ya que a
muchos no les alcanzaba ni para poder alquilar un lugar para vivir. Lo gracioso
es que el gobierno lo publicitaba como un logro: todos tenían empleo y no era
necesario que hicieran tareas improductivas como con la antigua ley (esto fue
posible gracias a que por la desaparición de la justicia laboral, muchas
empresas extranjeras empezaron a invertir en el país). Si se organizaban
reclamos, eran brutalmente reprimidos y obligados a volver al trabajo. Quienes
no acataban la orden eran asesinados. Todo adulto estaba obligado a trabajar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario