Decidimos no provocar más muertes por
el momento. Ellos pretendían negociar con nosotros, eso nos había quedado
claro, pero no querían que el pueblo se enterase.
Tuvimos entrevistas con la mitad de
todos los partidos políticos. Ellos también tenían a su banda de delincuentes y
ya tenían ubicados a varios de nuestros miembros (aunque no tenían ni idea de
que yo estuviese atrás de todo). Algunos se avivaron que quizás hasta les convenía
negociar.
Matamos a un miembro relevante de cada
partido que no respondió a nuestras citas. De hecho hubo uno que nos quiso
emboscar y terminaron (luego de un tiroteo) encerrados unos 5 guerrilleros.
Teníamos un código (influenciado por las bandas que ya nombré en esta novela)
de no traición ni abandono. No pudieron sacarnos información.
Pronto pintamos en varios lugares
importantes, la exigencia de la liberación si no querían más muertes. No lo
hicimos directamente para mostrar la fidelidad de nuestros hombres, al ser
interrogados.
Como no los liberaron establecimos una
política de un policía por día asesinado más que el día anterior, hasta la
liberación. Y así fue durante una semana que matamos a 28 policías. Para
lograrlo nos capturaron a 55 miembros y mataron a otros 15, pero eso no nos
importaba.
Éramos alrededor de 2500 miembros, y
no pretendía que creciera más que eso por el momento.
Internacionalmente también causó
conmoción y del país del que importé a parte de la guerrilla narco, nuestro
gobierno recibió apoyo logístico.
Mientras tanto teníamos encuentros con
ciertos objetivos y habíamos conseguido que 30 de ellos se unan (sin que otros
lo sepan); matamos a 40 que se negaron y teníamos al resto bajo cierta
influencia aunque no tan clara.
El Estado y todo el país estaban
demasiado conmocionados. Muchos pedían que los militares tomaran el control de
la situación. Y esto empezó a dejarme de gustar. Yo creía que luego de las
dictaduras anteriores, nunca nadie desearía volver a tener una. Pero la gente
parece tener poca memoria y se deja lavar el cerebro.
De hecho el Estado empezó a matar
gente inocente, haciendo creer que la culpa era nuestra. Obviamente todos le
creían. Todo se me estaba yendo de las manos y después de mucho tiempo, volví a
tener miedo por lo que pudiera pasar.
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