Por su parte la clase media permaneció
casi inmutable. Sus condiciones laborales se vieron un poco perjudicadas, pero
no lo suficiente como para que se opusieran al gobierno. Pensaban que todo
estaría en “orden” y veían que el PBI crecía mucho. Si un gobierno tiene el
apoyo de la clase media, permanece en el poder.
Por último la clase alta aumentó mucho
su brecha con respecto a las otras dos. Concentraron mucho más poder y riqueza,
los militares eran prácticamente sus títeres. Este sector representaba un 10%
de la población, mientras que un 60% era de clase media y un 30% de clase baja.
El 90% de la clase alta, el 70% de la clase media y el 40% de la clase baja
(más que nada porque muchos pensaban que al menos tenían trabajo y que el
Estado los protegía de los terroristas) apoyaban al modelo, es decir entre un
60 y un 65% de la población.
Al ver el sistema que estaban
instalando con gran apoyo, pude darme cuenta de que sería difícil retomar la
democracia. Solo una minoría (aunque importante) veía la realidad y muchos
menos eran lo que se animaban a luchar contra ellos. Sobre esto último voy a escribir
ahora.
Mi antigua guerrilla, al ver que
estaba siendo destruida (solo quedaban vivos 1500 de los 2500, y solo 500
seguían luchando), se une a otra guerrilla que estaba surgiendo. Comenzaron
siendo solo 1500 (con los otros 500 incluidos), pero en muy poco tiempo
crecieron exponencialmente hasta formar un verdadero ejército de 15000
miembros. Además tenían el apoyo de un 5% de la población, que si bien no
intervenía directamente, si les aportaba lo que necesitaran (información,
dinero, refugio, etc.).
Esto se convirtió realmente en un
problema para el Estado, ya que no era lo mismo luchar contra 2500 con nulo
apoyo popular, que contra un ejército 6 veces mayor y con apoyo, de todo tipo,
de 2 millones de personas. De todos modos, las FFAA seguían siendo 7 veces
mayores y con un apoyo popular del 60/65%.
Podían vencerlos igual, pero tuvieron
una mejor idea. Como estos grupos además de matar militares, mataban a su
cómplices de clase alta (muchos de ellos extranjeros), la guerrilla les dio la
“excusa” para que pidieran el apoyo a países extranjeros. Y obviamente estos accedieron.
No solo porque estaba en peligro la vida de personas poderosas de sus propios
países, sino porque era una excusa para que nuestro país se endeudara.
Por cadena nacional, el gobierno,
informó de esto a la población.
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