miércoles, 16 de mayo de 2012

" F(x) = 2x " página 16


Alguno quizás me tendrá como un héroe en este momento, pero la realidad es que me di cuenta que todo lo que estaba haciendo no servía para nada.
Miento, si sirvió, pero no para lo que yo estaba buscando. Lo que estuve haciendo ese año anterior, me sirvió para ir profundizando en la búsqueda por conocer y solucionar los problemas de nuestra sociedad. Por si no entendieron a qué me refiero, ahora les explico cómo llegué a esta conclusión.
Contento por los resultados que iba obteniendo, intentaba hacerlos públicos (sin decir que era yo quien los provocaba) para que todos se enteraran y lo tomaran como ejemplo en sus vidas.
Sin embargo, algunas personas negativas (realistas las llamo ahora) me decían que todo eso no servía para nada. Cada uno de los resultados que había logrado, para algunos, no eran realmente importantes. No solucionaban ningún problema de fondo.
Recuerdo cuando logré que se pusieran en marcha mi proyecto para frenar la violencia deportiva. Un viejo del trabajo me dijo: “el fanatismo en los deportes sirven para mantener a las masas pensando en cosas sin importancia. A su vez crea un sentido de pertenencia inútil que solo sirve para que descarguen su violencia contra personas que no les generan ningún mal. Les mantienen la cabeza ocupada en otras cosas, para poder dominarlos más fácilmente.”
Realmente un genio el viejo (no lo era, pero era el apodo que le pusimos), de hecho se convirtió en mi ídolo. Nunca había tenido un ídolo o modelo a seguir, pero él logro cautivarme.
Tenía 55 años y era veterano de guerra. Al año siguiente de pelear se metió al curso para detective de la policía, luego de que su esposa sea asesinada en un accidente por un drogadicto. Entrenó entre los 12 y los 32 años, Camabi, un sistema de combate militar con un importante hincapié en inculcar valores humanos.
Y tenía razón. Todo lo que decía lo sabía justificar muy bien, era realmente muy sabio. No se limitó a opinar sobre el tema anterior, sino que hizo lo mismo con cada una de las otras tres.
Sobre las empresas opinaba que solo piensan en el lucro, no en las personas. Y que las más conocidas son las más poderosas, con sucursales en muchos países.
Toda empresa poderosa tiene intereses de los que ocuparse. El Estado representa estos intereses y no los nuestros, como debería ser. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Licencia Creative Commons
Jonathan Fadama por Jonathan Dato se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en jonathanfadama.blogspot.com.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en http://jonathanfadama.blogspot.com/.