Hay hospitales y escuelas públicas,
pero no hay becas para todos los que las necesitan. Además muchos padres
prefieren mandar a sus hijos a pedir dinero o robar, antes de que vayan a
estudiar y buscar un futuro mejor.
Ante esta situación la ley obliga a
brindar todo lo necesario para estudiar, en forma gratuita, en la misma
escuela; y que todo lo que se necesite para la salud esté cubierto por el
Estado.
Y la ley no se limitaba a eso, sino
que persisten obligaciones para los padres. Quienes no manden a sus hijos a la
escuela y tengan al día todas las vacunas, se les quitará la tenencia del hijo
en cuestión (pero persistirán las obligaciones de pagarles todo lo que
necesiten). Como todos tienen trabajo gracias a la otra ley, no hay excusas.
Esta medida fue más difícil de
criticar por los opositores, pero usaron un recurso conocido. No solo dijeron
que el Estado no podía solventar estos gastos porque estaba en un mal momento,
sino que amenazaron con que los impuestos serían impagables y que todo
funcionaría mal por ser estatal.
Proponían que había que crear, en
forma equilibrada y sin forzar la economía, puestos de trabajo a medida que
fuéramos desarrollándonos como país. Que para ello debíamos atraer inversión
extranjera, no estatal. Había que evitar endeudarse a toda costa, eso repetían todo
el tiempo para lavarle la cabeza a la gente.
En esto no lograron tanta aceptación,
aunque al menos la mitad de las personas apoyaron estos argumentos (sus
críticas a la ley anterior tenían una aceptación del 75%). La manera que
tuvieron de arruinar esto fue dar cosas de mala calidad o mandarlos a lugares
solo para ellos con pésima calidad.
La tercera ley consistía en modernizar
el sistema de justicia. No había que castigar a los presos, sino que solo había
que hacerlos trabajar para el Estado en prisiones. Con esto se buscaba dejar de
mantenerlos y que retribuyan a la sociedad por sus errores.
Esto en si les gustó, ya que siguieron
tratando pésimo a los presos, pero ahora los podían tener como esclavos.
Obviamente esto no lo decían en los medios, ya que también lo criticaron.
El argumento era que no tienen por qué
pasarla bien en prisión, ya que las víctimas necesitaban que sufran en prisión.
Aunque suene horrible, lo peor es que la gente apoyó mucho esto (casi en un
90%). A esto le agregaban que sería más difícil vigilarlos y nuevamente el
argumento para criticar la primera ley.
Todo lo que hacíamos era por la
sociedad y esta no lo entendía.
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