lunes, 21 de mayo de 2012

" F(x) = 2x " página 21


La metodología no era que yo les fijaba un objetivo y ellos iban a matarlo. La idea era conseguir políticos trabajando para nosotros, por lo que primero los inducíamos a que se unieran. Si se negaba se lo amenazaba para que hagan lo que les impusiéramos. Si se negaba era asesinado, dejando un mensaje de que había sido la guerrilla.
Olvidé mencionar el nombre que le puse: Ejercito Justiciero Nacional. Por el contrario, a mí partido político lo llamé: Partido Conservador Patriótico. Sonaban totalmente opuestos, pero proponían lo mismo (sin que la gente se diera cuenta). Los lemas de ambos eran la inclusión social y la justicia.  Pero mientras que los guerrilleros proponían lograr esto mediante el asesinato de los traidores, mi partido proponía lograrlo mediante la llegada al poder de forma democrática.
En realidad el modo a mí me daba lo mismo, lo importante era llegar al poder; aunque sabía que era casi imposible lograrlo, por lo que me centré en ejercer influencia sobre los políticos instalados (mediante la oposición democrática y la guerrilla).
 Nuestros objetivos eran encargarnos de lo importante: los tres poderes oficiales y los implícitos: los medios de comunicación, los grandes empresarios y las fuerzas de seguridad. Del poder ejecutivo nos interesaba el presidente de la nación, y los gobernadores de cada una de las 25 regiones. Del poder legislativo, los 300 legisladores nacionales. Por último, del poder judicial, los 9 ministros de la corte suprema de justicia.
Los primeros objetivos fueron 1 asesinato por “Poder”, sin oportunidad de negociar (elegí a los que me parecieron más incompetentes, pero no por eso menos corruptos). Fueron asesinados todos el mismo día, a la misma hora, y dejamos en todos el mismo mensaje: “Volvió la guerrilla, atiendan nuestras demandas o lo pagarán con la vida. ¡Viva la patria!”.
Los medios no informaron mucho sobre esto, seguro por órdenes de superiores. Por este motivo 18 días después matamos, al mismo tiempo; al jefe de la multinacional más importante del país, al de mayor rango jerárquico en el ejército y al presidente del medio más importante en el país. Dejamos el mismo mensaje que la otra vez, pero agregando que queríamos difusión o la sangre seguiría siendo derramada.
La policía no logró, ni intentó, atrapar a los culpables. Por el contrario se “atraparon” a los supuestos culpables. Los medios esta vez sí pasaron todo lo sucedido y lo mediatizaron como una victoria.

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